Rebeldes musulmanes atacan pueblo en las Filipinas

Rebeldes musulmanes atacaron un poblado sureño de las Filipinas y se parapetaron en una escuela el miércoles mientras se enfrentaban con soldados, un tiroteo que según las autoridades podría ser un...

Rebeldes musulmanes atacaron un poblado sureño de las Filipinas y se parapetaron en una escuela el miércoles mientras se enfrentaban con soldados, un tiroteo que según las autoridades podría ser un intento por distraer a las fuerzas armadas de la ofensiva militar masiva en la sitiada ciudad de Marawi.

Hombres armados que pertenecen al grupo Combatientes Islámicos por la Libertad de Bangsamoro tomaron el pueblo de Malagakit en la provincia de Cotabato Norte al amanecer y se enfrascaron en un tiroteo con fuerzas gubernamentales, declaró el jefe policial Realan Mamon por vía telefónica a The Associated Press. Los pobladores huyeron.

“Tengo un reporte de que los atacantes ocuparon una escuela primaria, pero no se sabe si hay personas que quedaron atrapadas en los combates o fueron tomadas como rehenes”, dijo Mamon, jefe de policía del poblado de Pigkawayan, donde se ubica Malagakit. La escuela estaba cerrada cuando se llevó a cabo el ataque.

Los agresores tenían como blanco una base de milicias progubernamentales, las cuales contraatacaron y posteriormente fueron reforzadas por tropas del ejército, señaló el general de brigada Restituto Padilla, un portavoz militar. Aparentemente los agresores se estaban retirando.

Indicó que la ofensiva podría ser un esfuerzo de los extremistas por distraer la atención de un ataque militar en curso contra otro grupo de extremistas aliados del grupo Estado Islámico, los cuales tienen bajo asedio a Marawi. Algunos comandantes de los Combatientes Islámicos por la Libertad de Bangsamoro también han prometido lealtad al Estado Islámico al igual que los extremistas que luchan en Marawi, ubicada en la provincia Lanao del Sur.

“Si esta es una maniobra distractora, no es la primera que realizan estos hombres armados del CILB”, dijo Padilla. “Han intentado atacar más de una vez y en todas han sido frustrados”.

El mes pasado, unos 500 extremistas sitiaron Marawi, un centro de la fe islámica en el sur del país, tras un intento fallido de las fuerzas gubernamentales por capturar a un importante sospechoso.

Tropas filipinas, respaldadas por ataques aéreos y artillería, lanzaron una ofensiva para recuperar el control de varios poblados y del distrito de negocios. Cuando menos 258 extremistas, 65 soldados y policías y 26 civiles han perdido la vida en los combates en Marawi.