Rechazan apelación de asesino en masa Breivik en Noruega

La Corte Suprema de Noruega rechazó el jueves una apelación del asesino en masa Anders Behring Breivik, quien denunció que el gobierno violó sus derechos humanos al mantenerlo aislado en prisión.La...

La Corte Suprema de Noruega rechazó el jueves una apelación del asesino en masa Anders Behring Breivik, quien denunció que el gobierno violó sus derechos humanos al mantenerlo aislado en prisión.

La Hoeyesterett falló que "no había fundamento" para una conclusión diferente a la que llegó el Tribunal de Apelaciones de Borgarting en enero.

Breivik, quien cumple una sentencia de 21 años por la muerte de 77 personas en una masacre perpetrada con bombas y armas en el 2011, alegó que había sufrido profundamente al ser enviado a una celda en solitario y que esto lo había radicalizado aún más en sus creencias neonazis.

“A este punto, no hay probabilidades de que Breivik gane una apelación en la Corte Suprema", dijo en un comunicado la Hoeyesterett.

El abogado de Breivik, Oystein Storrvikk, dijo a la agencia noticiosa NTB que apelarían ante la Corte Europea de Derechos Humanos.

El año pasado, el gobierno apeló el fallo de una corte menor que estableció que el aislamiento de Breivik en prisión violó sus derechos. Él también había alegado que su castigo en solitario, los frecuentes registros y el hecho de que estuvo frecuentemente esposado durante la primera parte de su encarcelamiento violaron sus derechos humanos.

Breivik está aislado en un complejo de tres celdas donde puede usar videojuegos, mirar televisión y hacer ejercicio. También se ha quejado de la calidad de la comida en prisión, de tener que comer con cubiertos de plástico y no poder comunicarse con sus simpatizantes.

El gobierno ha dicho que es tratado de manera humana pese a la severidad de sus crímenes.

Breivik planificó meticulosamente los ataques del 22 de julio del 2011. Colocó un coche bomba afuera de la sede gobierno en Oslo, matando a ocho personas y dejando docenas de heridos. Luego manejó a la isla de Utoya, a 40 kilómetros (25 millas) de distancia, donde disparó contra en el campamento veraniego anual organizado por jóvenes del Partido Laborista, de izquierda. Allí murieron 69 personas, la mayoría adolescentes, antes de que Breivik se rindiera a las autoridades.