La víctima española en Londres era banquero y surfista

Ignacio Echeverría, el español de 39 años que murió en el ataque de esta semana en Londres tras enfrentarse a los autores del atentado, ya es conocido como el “héroe del monopatín”.Como muchos otros...

Ignacio Echeverría, el español de 39 años que murió en el ataque de esta semana en Londres tras enfrentarse a los autores del atentado, ya es conocido como el “héroe del monopatín”.

Como muchos otros que van de ciudad en ciudad en busca de empleo, Echeverría estudió derecho en Madrid y en París. Trabajó brevemente en Bruselas antes de regresar a casa, pero la falta de oportunidades en una industria azotada por la crisis financiera le llevó a hacer maletas. A finales de 2015, puso rumbo a Londres.

“Durante más de una década, mi hermano recibió mejores ofertas de trabajo fuera de España, pero no aceptó ninguna porque quería estar cerca de su familia”, contó a The Associated Press Joaquín, el hermano mayor de Echeverría.

Mientras se acostumbraba a la nueva vida londinense, Echeverría se quedó con una hermana menor, Isabel, que ya vivía en la capital británica. Desde ahí, encontró trabajo en el gigante de la banca HSBC como analista de riesgos financieros, a cargo de los protocolos para prevenir el lavado de dinero y la financiación del terrorismo.

“Londres, con su gran demanda en el mundo del cumplimiento normativo de las finanzas, era perfecto para Ignacio, un hombre de principios y criterio sólido”, señaló Rafael Duarte, que fue su jefe en España.

Al menos cuatro de las ocho víctimas del incidente en el London Bridge y sus inmediaciones eran también extranjeros que habían llegado a Londres atraídos por las oportunidades laborales en esa ciudad. Tres eran turistas, también foráneos y tan solo una de las víctimas era de nacionalidad británica.

Según sus allegados, a Echeverría no le tentaba la vida nocturna. Prefería exprimir sus fines de semana y madrugadas para estudiar idiomas —dominaba el inglés y el francés, además de su lengua materna— o editar vídeos en su ordenador. A menudo también practicaba con sus amigos su gran pasión, el skateboarding.

Fue precisamente al regreso de un parque para el patinaje, cerca de London Bridge, cuando Echeverría y dos amigos que lo acompañaban se cruzaron con los atacantes el pasado 3 de junio. Siendo sábado por la noche en el abarrotado Borough Market, el trío interpretó primero que el ajetreo se debía a una pelea común de borrachos.

Un amigo que le acompañaba contó a la cadena Tele 5 de España que solo comprendieron la gravedad de la situación cuando vieron que un hombre atacaba a un agente de policía y que luego dirigía su cuchillo hacia una mujer.

Según Guillermo, el nombre de pila con el que fue identificado el amigo, Echeverría abandonó su bicicleta y se lanzó a asestar golpes con su patineta a los atacantes antes de caer al suelo. El miércoles por la tarde, las autoridades británicas confirmaron finalmente a la familia que Echeverría no había sobrevivido.

“Mi hermano Ignacio intentó parar a unos terroristas y perdió su vida intentando salvar a otros”, escribía Isabel, su hermana, en su muro de Facebook, al confirmar al mundo la noticia.

Las acciones de Echeverría durante el ataque reconfortaban a algunos en el entorno de la víctima, con los que pudo hablar AP. “No me sorprende en absoluto porque ayudar a otros formaba parte de su personalidad”, dijo Duarte, el exjefe, que también es amigo cercano de la familia.

El gobierno español destacó en un comunicado difundido el miércoles “la actitud ejemplar” de Echeverría como “un modelo de solidaridad”.

“Su valor al defender a una persona indefensa sirve para recordar la necesidad de permanecer unidos frente a la lacra del terrorismo, frente a aquellos que hacen de la violencia y del terror su único lenguaje,” señaló el comunicado gubernamental.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, dijo en un tuit que solicitaba la concesión de la Cruz de Plata de la Orden del Mérito Civil a título póstumo.

Echeverría estaba contento en Londres, señaló su amigo de infancia Guillermo González-Arnao, pero se escapaba siempre que podía a Madrid o a Comillas, la localidad del norte de España donde mantenía raíces y su familia poseía una casa de vacaciones.

El lugar era tan importante, explicó el amigo, que la pasada semana Echeverría había apalabrado la compra de un pequeño apartamento cerca de la casa de sus padres, no muy lejos de la Playa de Gerra, el lugar donde tantas veces había escapado para encaramarse a las olas.