Filipinas atribuye a un jugador endeudado el ataque a casino

El sospechoso del ataque a un casino en Filipinas que dejó docenas de muertos era un hombre muy endeudado que se había enganchado al juego, según indicó el domingo la policía filipina.La familia...

El sospechoso del ataque a un casino en Filipinas que dejó docenas de muertos era un hombre muy endeudado que se había enganchado al juego, según indicó el domingo la policía filipina.

La familia confirmó la identidad del hombre como Jesse Carlos, un exempleado del Departamento de Finanzas, señaló el jefe de policía Oscar Albayalde.

Las imágenes de cámaras de seguridad mostraron al hombre responsable de uno de los ataques más mortíferos ocurrido en años en la capital filipina cuando sale tranquilamente de un taxi poco después de la medianoche e ingresa caminando como cualquier visitante en un complejo de apuestas y entretenimiento.

Poco después, se coloca una máscara de esquiar negra y un chaleco para cargar municiones y saca un fusil de asalto versión carabina M4 de su mochila.

Lo que sigue raya en lo surreal: un ataque incendiario y un robo, todo con lentitud, muy metódico y sin prisas; el individuo armado se desplaza caminando casi la mayor parte del tiempo, incluso cuando intercambia fuego con las fuerzas de seguridad y huye con una herida leve por una escalera hacia la parte superior del lugar.

La familia del agresor dijo que el hombre debía el equivalente a 80.000 dólares estadounidenses “por estar enganchado al juego en casinos”, señaló el jefe de policía.

La versión de la familia confirmaba la creencia de las autoridades de que “esto no es un acto de terrorismo”, añadió Albayalde.

Las autoridades habían rechazado las afirmaciones del grupo extremista Estado Islámico, que reclamaba la autoría del ataque.

El suceso ocurrió a primeras horas del viernes en el complejo Resorts World Manila. Al menos 37 clientes y empleados perecieron, la mayoría por inhalación de humo en su intento por esconderse, mientras que el individuo armado, según versiones, huyó a un hotel adjunto y se suicidó.

Las imágenes de las cámaras de seguridad exhibidas el sábado a la prensa habían reforzado la postura del gobierno de que se trató de un robo frustrado de un atacante solitario sin vínculos conocidos con el terrorismo, y la policía señaló que por eso precisamente quería difundir los videos al público.

En sus primeras declaraciones sobre el incidente, el presidente filipino Rodrigo Duterte dijo que el agresor era un tipo simplemente “loco”.

Duterte cuestionó qué quería el hombre armado hacer con las fichas de póker que había intentado llevarse por un equivalente a dos millones de dólares. El mandatario también descartó que el atacante tuviera vínculos con el grupo Estado Islámico y señaló que lo ocurrido “no es obra de ISIS. Las cosas que hace ISIS son más crueles y brutales”.

A pesar de que al principio hubo versiones contradictorias del caos en ese lugar de entretenimiento, lo que se conoce hasta el momento al parecer respalda las declaraciones del presidente.

El agresor iba bien armado y llevaba consigo 90 cartuchos en tres cargadores para su fusil, señaló Albayalde. No hay informes confirmados de que hubiera disparado contra civiles.

Sin embargo, el agresor disparó contra el techo y provocó que la multitud huyera en pánico hacia todas direcciones y algunas personas incluso se lanzaron por las ventanas para escapar de lo que creían era un ataque terrorista.

Albayalde dijo que las imágenes de las cámaras de seguridad muestran con claridad los motivos del atacante. El hombre se dirigió directamente hacia un recinto de almacenamiento donde estaban fichas de póker en la parte posterior del casino.

En los videos se ve cuando el hombre dispara contra varias puertas blancas de gran grosor y derriba una a las 00:18 del viernes, apenas 11 minutos después de su llegada.

Más de 12.000 personas se encontraban en el complejo al momento del ataque y la mayoría fueron desalojadas sin complicaciones.

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Los periodistas de The Associated Press Teresa Cerojano y Kiko Rosario, en Manila, y Maamoun Youssef en El Cairo, contribuyeron a este despacho.