El principal funcionario en el Parlamento europeo a cargo de supervisar el Brexit cree que grandes figuras políticas británicas como Winston Churchill y Margaret Thatcher no verían con buenos ojos el que la primera ministra Theresa May haya echado a andar la salida de su país de la Unión Europea.

Guy Verhofstadt, coordinador del Brexit para la UE, dijo que Churchill, el líder de Gran Bretaña durante la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial, diría en respuesta a la medida del miércoles: "'¿Qué está pasando? Siempre estuve a favor de un futuro europeo para mi país'. Criticaría mucho" lo que está sucediendo.

Thatcher también, a pesar de sus largos enfrentamientos con la UE durante la década de 1980 para pagar menos y obtener más a cambio, era pro europea de corazón, dijo Verhofstadt en una entrevista con The Associated Press.

El funcionario, que estará muy involucrado en las negociaciones de salida como el principal representante del Parlamento Europeo, insistió en que la carta de seis páginas de May que puso en movimiento las conversaciones portaba un mensaje subyacente de pesar.

"Uno se pregunta tras haber leído la carta: '¿Por qué Gran Bretaña está saliéndose de la Unión Europea?' Porque en cada capítulo de la misiva ella defiende a la Unión Europea y: 'Oh, era tan buena, pero OK, tenemos que irnos'''.

El Parlamento Europeo fijó el miércoles líneas firmes en la negociación, muy alineadas con la vía que se espera tome Michel Barnier, el principal negociador por parte de la UE.

Aunque técnicamente Verhofstadt estará subordinado a Barnier durante las conversaciones, que se espera comiencen hacia fines de mayo, representa el poder de veto de la legislatura.

"Si el desenlace de las negociaciones no va de acuerdo con los puntos y condiciones que hemos hecho públicos hoy, entonces utilizaremos nuestro poder de veto, eso está claro", afirmó.

Las autoridades de la UE y los líderes de muchas naciones miembro han especificado claramente que la primera prioridad será llegar a un acuerdo sobre los derechos futuros de los tres millones de ciudadanos del bloque que viven en Gran Bretaña y del millón de británicos que radican en otros países de la UE.

Verhofstadt espera tener ese asunto arreglado para fin de año con el fin de proporcionarle una posición clara a esos cuatro millones de personas. Un acuerdo de residencia podría quedar cerrado como un trato hecho antes de que requiera tener la aprobación oficial como parte del paquete general de retiro, señaló.

Dijo que no cree que el acuerdo final abarque los detalles del comercio y otros aspectos de la relación futura de Gran Bretaña con el bloque en el período de dos años esbozado para el proceso de salida de la UE. Como se requieren todo tipo de aprobaciones nacionales y parlamentarias, él cree que sería imposible.

En lugar de ello, Verhofstadt cree que es probable que haya un período extendido de transición de "dos, tres, cuatro años —decimos que no más de tres años— para analizar, para detallar el contenido de esta relación futura".

Desde que los electores británicos votaron a favor de salirse de la UE en un referendo en junio, Verhofstadt siente que en el continente el péndulo se está inclinando de vuelta hacia la apreciación de los méritos de permanecer unidos.

"El Brexit ha creado una especie de sentimiento en la opinión pública en el que se afirma: 'Sí, criticamos mucho a la Unión Europea, pero no somos tan estúpidos como los británicos para salirnos o destruirla''', señaló.