La Corte Suprema le dio la razón a un condenado a muerte en Texas que argumentaba que no debía ser ejecutado debido a que sufre de deficiencia mental.

Por cinco votos a favor y tres en contra, los magistrados anularon un fallo de un tribunal de Texas según el cual Bobby James Moore no sufría de deficiencia mental y debería ser ejecutado.

Al explicar la opinión de la mayoría, la magistrada Ruth Bader Ginsburg dijo que el tribunal de Texas ignoró los conocimientos médicos más actualizados al determinar que Moore no padecía de discapacidad mental. Moore está preso por el asesinato con escopeta de un dueño de una tienda en Houston en 1980.

"Texas no ha explicado de manera satisfactoria cómo es que usa los estándares médicos actualizados sobre discapacidades mentales en ciertos contextos, pero se aferra a material desactualizado cuando está en juego la vida de un ser humano", escribió Ginsburg.

La decisión es la segunda en este período judicial en que el máximo tribunal se declara a favor de un preso en el pabellón de la muerte en Texas. En febrero, los jueces determinaron que aspectos racistas empañaron el juicio al preso Duane Buck.

El presidente del tribunal John Roberts disintió, al igual que los magistrados Samuel Alito y Clarence Thomas. Roberts aceptó que el tribunal de Texas usó los factores equivocados al determinar la capacidad mental del preso. Pero agregó que el tribunal hizo una averiguación independiente sobre la capacidad intelectual de Moore, y halló que no estaba por debajo del estándar como para ser considerado mentalmente incapaz.

"Los médicos, no los jueces, son los que deben determinar los estándares médicos", aseveró Roberts. "Y los jueces, no los médicos, son los que deben determinar el contenido de la Octava Enmienda".