Avisan a turcos en Alemania que Turquía quiere espiarlos

Funcionarios alemanes advirtieron el martes a Turquía que no cometa actos de espionaje en su territorio, luego que Ankara presuntamente buscó la ayuda de Berlín para espiar en Alemania a cientos de...

Funcionarios alemanes advirtieron el martes a Turquía que no cometa actos de espionaje en su territorio, luego que Ankara presuntamente buscó la ayuda de Berlín para espiar en Alemania a cientos de presuntos seguidores turcos del clérigo Fetula Gulen.

El gobierno turco alega que los simpatizantes de Gulen estuvieron detrás de un fallido golpe de estado realizado en julio, y ha arrestado a 41.000 personas en una subsiguiente ola represiva. Gulen niega haber orquestado el infructuoso golpe. Turquía está procurando la extradición de Gulen, quien vive en Estados Unidos.

El mes pasado, la agencia turca de inteligencia, MIT, entregó a su contraparte alemana una lista de unos 300 supuestos partidarios de Gulen que viven en Alemania. Boris Pistorius, ministro de Interior del estado alemán de Baja Sajonia, dijo que Turquía había pedido a los alemanes vigilar a las personas en la lista.

Pistorius dijo que funcionarios en su estado decidieron advertir a la gente en la lista que podrían ser víctimas de represión o ser arrestados si regresan a Turquía. Agregó que "no hay pruebas de que los partidarios de Gulen en Alemania tuvieron algo que ver con el conato de golpe".

El dirigente acusó a Ankara de tener "casi un miedo paranoico a la conspiración" y de intentar silenciar a sus críticos.

El máxima funcionario de seguridad de Alemania, Thomas de Maiziere, dijo que el gobierno alemán no toleraría espionaje extranjero en su territorio.

"Eso aplica a todos los países y a todas las agencias de espionaje", puntualizó.

La procuraduría federal ha abierto una investigación preliminar de las presuntas medidas tomadas por la agencia MIT de Turquía, reportó la agencia noticiosa alemana dpa.

El mes pasado, fiscales federales catearon la casa de cuatro clérigos islámicos afiliados a la fusión de organizaciones culturales turco-islámicas en Alemania, sospechosos de pasar información sobre oponentes del gobierno turco al consulado turco en Colonia.

El más alto funcionario religioso de Turquía en ese entonces rechazó acusaciones de que los clérigos estuvieron espiando o haciendo cualquier otra actividad ilegal, pero reconoció que algunos de ellos habían "excedido su autoridad" y se les pidió que regresaran a Turquía.

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Kirsten Grieshaber contribuyó a este despacho.