Niños curiosos encuentran medicinas en la cartera de la madre o que se cayeron accidentalmente al piso. A veces los padres no cierran bien los frascos de analgésicos a prueba de menores.

No importa como ocurra: si un niño pequeño toma una pastilla de opioides, la mastica y suelta todo el contenido de una píldora pensada para distribuir en forma escalonada sus componentes en el organismo de un adulto, las consecuencias pueden ser fatales.

Los menores de cinco años figuran entre las víctimas de la epidemia de opioides que sufre Estados Unidos. Y la cantidad de víctimas fatales ha ido en aumento en los últimos años.

En el 2014, 14 niños menores de cinco años fallecieron tras ingerir opioides. En el 2015, esa cifra subió a 51, de acuerdo con los Centros de Control y Prevención de Enfermedades.

Cada familia en la que muere un menor por consumir opioides enfrenta el drama de saber que esa muerte probablemente pudo ser evitada.

A continuación algunas de sus historias:

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UNA NIÑA VITAL, EL MISTERIO DE UNA METADONA

Cataleya Tamekia-Damiah Wimberly no podía quedarse quieta. Pasó la mayor parte del festejo de su primer año de vida bailando y comiendo torta. Su primer cumpleaños fue también el último. Tres semanas después fue encontrada muerta por una causa que la madre jamás hubiera sospechado: una sobredosis de metadona.

Helen Jackson, de 24 años, estaba peinando a su hija mayor cuando recibió una llamada del padre de Cataleya, con quien compartía su custodia. Lloraba mientras le contaba que había encontrado a la niña inconsciente la mañana del 16 de febrero del 2016.

"Pegué tremendo grito. Grité con todas mis fuerzas, con todo el aire. Fue terrible", relata Jackson.

La policía estaba desconcertada. Por un momento pensó que la niña falleció asfixiada mientras dormía entre su padre y su novia. También investigaron la posibilidad de intoxicación con monóxido de carbono, porque había un cierto olor a gasolina. Pero los médicos encontraron metadona en su organismo.

Jackson dijo que el padre había llevado a su hija a la casa de un familiar cuando ingirió la metadona que la mató.

La policía todavía no sabe cómo consiguió la metadona la niña.

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RECETA MÉDICA DE LA MADRE MATA A SU HIJA

Con solo dos años, Londyn Raine Robinson Sack estaba siempre pendiente de su hermanito menor Liam.

"Pensaba que era la madre", cuenta la abuela de Londyn, Shauna Etheredge. "Le gustaba mandonear a su hermanito".

La madre de Londyn fue hallada culpable de homicidio en segundo grado en conexión con la muerte de su hija el 19 de octubre del 2014 tras ingerir el opioide Suboxone, empacado en una tira que se disuelve.

Los fiscales de New Britain, Connecticut, dicen que la droga fue conseguida ilegalmente por su madre y se encontraba en una caja sin mecanismos de seguridad para los menores.

Rebekah Robinson fue condenada a 10 años de prisión y otros diez de libertad vigilada.

Robinson aparentemente se dio cuenta de que la niña había ingerido el opioide pero no acudió a los médicos, según los fiscales. Una hermana mayor de la pequeña fue quien llamó al número de emergencias 911 y dijo que su hermanita no estaba respirando.

El Departamento de Menores y de Familias de Connecticut fue criticado en un informe del 2015 por no identificar los riesgos que enfrentaban que Londyn y los otros hijos de Robinson a la luz de sus trastornos mentales, su adicción a las drogas y las varias quejas que se habían recibido por el trato que daba a sus hijos.

A Londyn le encantaba hacer reír a la gente.

"Se colocaba sus bombachas en la cabeza y hacía payasadas", recuerda su abuela. "Le gustaba explorar su entorno".

"La última vez que la vi", indicó Etheredge, corría detrás de los pájaros" en un parque de Indian Trail, Carolina del Norte, donde reside lal abuela.

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EL DIVINO "LIL' REG" FALLECE, SU TIO ES ACUSADO DE SU MUERTE

Curioso y vital, Reginald Kendall Harris Jr. hablaba como alguien mucho mayor.

"Si hablaba con su madre, pensabas que tenía cinco o seis años", afirma su tío abuelo Calvin Harris, de Portland, Oregon. "Era capaz de mantener conversaciones serias. Era muy divertido para alguien de su edad".

El pequeño falleció el 10 de octubre del 2016 tras tragarse una pastilla de metadona. La policía dijo que el incidente era un recordatorio de que no se puede dejar medicinas al alcance de los niños.

Un tío de Reginald, Willie Lee Harris Jr., está preso, acusado de dejar la metadona en un sitio al alcance de su sobrino. Se declaró inocente de homicidio en segundo grado.

La madre de Harris, Pamela Harris, de Vancouver, Washington, dijo que su nieto tomó la medicina durante un viaje en auto.

"'Lil' Reg' era curioso. Le gustaba tocar todo", expresó. La metadona estaba en un vaso.

La abuela trata de no pensar en cómo murió, sino en cómo vivió y en la alegría que producía a todos a su alrededor.

La muerte de su nieto se sumó a otras tragedias que vivió Harris, quien perdió su casa durante el paso del huracán Katrina y a quien le diagnosticaron un cáncer de pecho.

"Ahora tengo un nieto que ya no está aquí y un hijo acusado" de su muerte", manifestó. "No podía respirar. Sentí que me asfixiaba".

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La videoperiodista Carrie Antlfinger colaboró en este despacho.

Gretchen Ehlke está en https://twitter.com/gehlke .