´Die Sixtinische Madonna´, 1512/1513 - ´Statement´, 1999
´La Madonna Sixtina de Rafael y ´Statement´ de Baselitz © Staatliche Kunstsammlungen Dresden - Foto: Estel/Klut. Private collection - © Georg Baselitz - Photo: Jochen Littkemann, Berlin

La Madonna Sixtina de Rafael de Urbino, Jarra de melocotones del impresionista Monet o el retrato de la reina María Josefa de Austria del neoclásico checo Anton Raphael Mengs tienen más en común con la obra del alemán Georg Baselitz (1938) de lo que podría parecer.

El pintor, escultor y artista gráfico que se hizo famoso en los años sesenta por sus creaciones posmodernas y neoexpresionistas, celebra su 75º cumpleaños con una exposición muy personal: Georg Baselitz. Hintergrundgeschichten (Georg Baselitz. Historias de fondo), recién inaugurada en el Museo Estatal de Arte de Dresde (SKD), en Alemania, y en cartel hasta el 2 de diciembre.

Para la ocasión, selecciona obras de la colección permanente que lo inspiraron y motivaron cuando visitó la pinacoteca de joven en la década de los cincuenta y las empareja con trabajos suyos realizados en los últimos 15 años. La extravagante yuxtaposición de doce pares de pinturas es una ventana a la memoria visual que ha inspirado el proceso creativo de Baselitz y descubre lazos emocionales con autores de todas las épocas.

"Estas pinturas pusieron los cimientos de mi vida entera"

Para el retrato de la reina María Josefa de Austria (1750) Baselitz elige Elke (2007), un retrato en blanco y negro de su mujer que —como otras creaciones del alemán— parece estar al revés. La Madonna de Rafael está emparejada con una pintura de 1999 que muestra una extraña composición de un grupo de perros de diferentes colores y tamaños. La alcahueta de Vermeer (1656), una escena de incitación a la infidelidad alentada por una mujer vestida de negro, es la inspiración para Ein Moderner Maler (Un pintor moderno) del año 2007.

Lo que vi en el Louvre o en el Prado lo vi en comparación a estas obras"Estas pinturas, en mayor o menor medida, pusieron los cimientos de mi vida entera, de mi vida pictórica. Todo lo que vi más tarde en otros museos, ya fuera en el Louvre, en la Galería de los Uffizi o en el Prado, lo vi en comparación a esas pinturas de Dresde, que me causaron una profunda impresión", declaró Baselitz a Hartwig Fischer, director del SKD, en una entrevista reciente.