Desde enero de 2015 la cuenta de Twitter del escritor argentino Andrés Neuman está inactiva pese a que tiene casi 10.000 seguidores. Dice que lo dejó en parte porque está escribiendo una novela larga como "El viajero del siglo", con la que ganó el Premio Alfaguara de Novela en 2009.

"Paré para poder continuar. Se me complicó la novela, empezó a ser más larga y difícil de escribir de lo previsto. Yo estaba disfrutando mucho de mi vida tuitera", dijo a The Associated Press. "No tengo nada en contra de la tecnología, pero nadie ha inventado la app para que nuestro día tenga más de 24 horas y esa es una ecuación que en algún momento tendremos que resolver".

Una de sus novelas, "La vida en las ventanas" (reeditada y publicada por primera vez en México por Alfaguara en 2016 tras su publicación original en 2002) trata precisamente de Net, un joven que pasa sus días relatando su vida a una amiga a través de correos electrónicos.

"La escritura de la novela y el argumento ocurrieron en el año 2000, que era como un año muy simbólico, me parece, un punto de inflexión tanto aritmético como simbólico, como tecnológico", dijo Neuman. "Me pareció como una época muy interesante para reflexionar sobre cómo empezó a intervenir lo digital en nuestras vidas, cuando internet estaba en pañales y fue la primera generación de nerds y de adictos a la red".

Ahora son muchos más que unos cuantos como Net los que viven escribiendo en la red con WhatsApp, Facebook, Twitter, mensajes de texto y otros servicios y aplicaciones.

"Esa es la paradoja, cómo la historia no es lineal. Hace 50 años estábamos más lejos de la tradición epistolar del siglo XIX que ahora, porque hace 50 años todo mundo hablaba por teléfono y no se escribían tantas cartas y ahora todo el mundo escribe furibundamente como se hacía antes de que existiera el teléfono", apuntó Neuman.

Pero si algo lo diferencia de los jóvenes que están en Facebook, es que Net tiene una mirada aguda y a veces cruel a lo que pasa en su vida.

"Esa mezcla de amor-odio hacia los demás, esta mezcla de necesitar a los otros y de misantropía, ese es un perfil muy nerd", dijo Neuman. "Me lo imaginaba así, como un Holden Caulfield 2.0", agregó en referencia al personaje del clásico de J. D. Salinger "El guardián entre el centeno".

Mientras tanto Marina no le contesta a sus correos, o por lo menos no está incluida su respuesta en la novela.

"Una de las grandes preguntas de la novela es quién es Marina. Hasta qué punto escribir una carta no es inventar un interlocutor y hasta qué punto no hablamos con alguien sino que hablamos para que haya alguien, hasta qué punto el hablar no es un acto de creación del interlocutor", apuntó el autor, quien revisó el texto para la nueva edición.

"Me planteé si actualizarlo en el elemento tecnológico, pero me di cuenta que, al contrario, era más interesante históricamente ahora que entonces".

Neuman tiene sus dudas sobre el peso que tendrá la tecnología en las próximas décadas y si la gente deseará estar conectada todo el día como ahora. Recordó que en una mesa redonda un joven escritor norteamericano lo asombró cuando dijo que odiaba los e-books.

"Tenía tantas pantallas en su vida que se podía darse el lujo de decir que es sofisticado leer libros impresos", dijo Neuman.