El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, advirtió el miércoles a Londres de que abandonar la Unión Europea sin un acuerdo formal sería dañino sobre todo para Gran Bretaña.

A pocos días de que Gran Bretaña dé inicio a los dos años de negociaciones de salida, Tusk respondió a "amenazas" de Londres sobre que quizá sería mejor una salida unilateral.

"Quiero ser claro en que un escenario sin acuerdo sería malo para todo el mundo, pero sobre todo para Gran Bretaña, porque dejaría una serie de asuntos sin resolver", dijo Tusk ante el Parlamento europeo en Estrasburgo, Francia.

"No nos veremos intimidados por amenazas, y puedo asegurarles que simplemente no funcionarán", dijo.

Los británicos votaron en junio a favor de abandonar la UE, el primer estado miembro que lo hace, debido en parte a las preocupaciones de que trabajadores migrantes de otros estados miembros se estuvieran aprovechando de las relativamente generosas prestaciones sociales británicas, y al temor por la aparente pérdida de soberanía del país ante una burocracia no electa en Bruselas.

La primera ministra británica, Theresa May, ha prometido activará el mecanismo para abandonar el bloque de 28 países antes de que termine el mes. La decisión daría comienzo a dos años de conversaciones con vistas a una salida británica a principios de 2019.

"No tendremos más opción que comenzar las conversaciones de retirada una vez que lo notifique Gran Bretaña", dijo Tusk. "Nuestro deseo es hacer constructivo este proceso y dirigirlo de forma ordenada".

Eso implica abordar la incertidumbre sobre unos 3 millones de ciudadanos de la UE que viven en Gran Bretaña, así como al millón de británicos que viven en los otros 27 estados miembros. Se avecina una dura batalla por el dinero. Gran Bretaña podría recibir una cuantiosa factura por el divorcio de hasta 60.000 millones de euros (64.000 millones de dólares), pero si bien no se ha negado de plano a pagar, el gobierno británico sí discute esa cifra.

Una vez May active la cláusula de salida de la UE, el artículo 50 del Tratado de Lisboa, las autoridades necesitarían en torno a un mes para organizar una cumbre de jefes de gobierno de la UE y terminar de negociar la hoja de ruta y un mandato de Michel Barnier, un exministro francés que lidera las negociaciones en nombre de la UE.

Las conversaciones, que también podrían esbozar la forma futura de la relación entre Gran Bretaña y la UE, tendrían que concluir para octubre de 2018 para dejar tiempo a las instituciones europeas, y quizá británicas, para aprobar el acuerdo final.