Granja de gallinas
Henk Wildschut fotografía una granja de gallinas para la exposición Henk Wildschut - Rijksmuseum, Amsterdam

En las instalaciones estériles bañadas por el blanco de la luz fluorescente, las máquinas deshuesadoras manipulan con precisión patas de pavo. Varias placas de Petri almacenan hojas de plantas. Impolutos lomos de pescado caen de una cinta transportadora a una gran caja de cartón con una bolsa transparente ajustada en el interior. Las imágenes atestiguan la brecha entre el mundo natural y el de supuesta perfección e higiene que el ser humano ha creado para el procesamiento de la materia prima que nos alimenta.
 
Por encargo del Rijksmuseum de Amsterdam —el Museo Nacional de Holanda— y el Periódico holandés NRC Handelsblad, el fotógrado Henk Wildschut (Harderwijk-Holanda, 1967) documentó durante un año el proceso de producción de frutas, verduras, carne, pescado y huevos en Holanda.

El resultado se exponen ahora en Document Nederland: Ons dagelijks brood (Documentando los Países Bajos: nuestro pan de cada día), en el Rijksmuseum hasta el 7 de enero. La colección de fotos proporciona, según los organizadores, "una visión muy diversa e incluso sorprendente de cómo se produce nuestra comida" y pretende reflejar las ejemplares medidas técnicas y sanitarias de la industria alimentaria.

Fotos llenas de ausencias

Wildschut visitó granjas intensivas y "orgánicas" de cerdos y pollos, una piscifactoría, invernaderos, una fábrica productora de patatas fritas, laboratorios, una agencia de certificación de lácteos y una empresa de modificación genética de semillas. Al comienzo de su aventura confiesa que, "como mucha otra gente", esperaba encontrar "todo tipo de defectos"; pero, sin explicar con demasiado detalle las causas, al término del encargo dice haber cambiado de opinión.

La producción a gran escala significa innovación"La producción a gran escala significa innovación, ahorro de energía, un mejor control en la calidad de los alimentos e incluso bienestar para los animales", dice el autor. Las fotografías revelan ciertamente que la producción de alimentos está muy lejos del ideal romántico del campo incluso cuando se trata de alimentos llamados "orgánicos", esa es tal vez la única posible crítica a partir de las escasas imágenes disponibles en Internet sobre la exposición.

En sus declaraciones Wildschut habla de "economía, eficiencia y beneficio". La mirada fugaz de las obras prescinde de sangre, vísceras, tierra o cualquier elemento que pueda incomodar a quien desee comprar los alimentos limpios en bandejas de poliespan. Son fotos de comida como lo podrían ser de zapatos o de piezas de automóvil: testimonios de intención documental y sin embargo llenos de ausencias.