La policía ordenó a un centro comercial en la ciudad alemana de Essen que no abriera el sábado, tras recibir informaciones creíbles sobre un ataque inminente.

El centro comercial y el estacionamiento adyacente se mantuvieron cerrados por la mañana mientras un centenar de agentes —muchos armados con pistolas automáticas y chalecos antibalas— rodeaban el recinto para asegurarse de que nadie pudiera entrar. Varios agentes aseguraron el edificio para escoltar fuera al personal de limpieza que trabajaba de madrugada.

"Como policías, somos la autoridad de seguridad aquí y hemos dejado cerrar el centro comercial", dijo el portavoz policial Christoph Wickhorst, añadiendo que habían recibido información el viernes por la noche de otras agencias de seguridad. El vocero declinó dar más información porque la investigación seguía abierta.

El centro comercial en la plaza Limbecker, uno de los más grandes de la región, permanecerá cerrado todo el día. Tiene más de 200 tiendas y recibe hasta a 60.000 personas en un sábado corriente, según el sitio web del centro comercial de Essen, en el oeste de Alemania.

En 2016, tres personas resultaron heridas en un ataque contra un templo sij en Essen cometido por adolescentes musulmanes radicalizados que habían nacido en Alemania.

El país está en alerta tras varios ataques en lugares públicos en el último año.