El presidente estadounidense Donald Trump invitó el viernes al mandatario palestino Mahmud Abbas a visitar la Casa Blanca con el fin de analizar una reanudación de las conversaciones de paz, en lo que fue el primer contacto entre ambos desde que Trump asumió el puesto.

Abbas la visitará "muy pronto", dijo su vocero Nabil Abu Rdeneh.

Ambos líderes conversaron sobre formas de alcanzar la paz en todo el Medio Oriente, incluido un acuerdo que ponga fin al conflicto palestino-israelí, indicó la Casa Blanca en un comunicado.

"El presidente enfatizó su posición personal de que la paz es posible y que ha llegado el momento de hacer un trato", afirmó la residencia presidencial. "El presidente hizo notar que un acuerdo así no sólo le daría a los israelíes y a los palestinos la paz y la seguridad que merecen, sino que repercutiría positivamente en toda la región y el mundo".

Trump subrayó que un acuerdo de este tipo debe ser negociado directamente entre ambas partes, y que Estados Unidos colaborará estrechamente con el liderazgo palestino e israelí para avanzar hacia esa meta, se afirma en el texto.

"Estamos listos para conversar con el presidente Trump y el gobierno israelí con el fin de reanudar las negociaciones", dijo Abu Rdeneh. "Si los israelíes están listos, el presidente Abbas se ha comprometido a un acuerdo pacífico con el presidente Trump".

Abu Rdeneh añadió que el mandatario estadounidense "es un hombre muy honesto, muy valiente, que busca un acuerdo, un acuerdo justo".

El gobierno israelí no emitió un comentario de inmediato.

La última ronda de conversaciones de paz mediada por Estados Unidos se vino abajo en el 2014.

La llamada del viernes fue la primera entre Trump y Abbas desde la investidura del mandatario estadounidense.

En sus gestiones para asegurar la estadidad palestina, Abbas se ha pasado muchas horas al teléfono y en reuniones con presidentes y secretarios de Estado norteamericanos en el último decenio, pero sus esfuerzos para hablar con Trump habían sido infructuosos.

Trump es impopular entre los palestinos por gestos que rompieron con las posiciones establecidas por sus predecesores en la Casa Blanca y por mostrarse más favorable hacia el gobierno de Israel. Además, su posición hacia una solución de dos estados al conflicto ha estado marcada por la ambivalencia, está sopesando mudar la embajada estadounidense a Jerusalén —que los palestinos consideran capital de un futuro Estado_, y ha sido más tolerante de las construcciones de asentamientos judíos en territorios reclamados por los palestinos.

Sin embargo, la semana pasada, el gobierno de Trump le advirtió a Israel que no tratara de anexarse partes de Cisjordania, ya que crearía "una crisis inmediata" entre los dos aliados.

La medida deja entrever que Trump podría estar dando un giro hacia una política estadounidense más tradicional sobre este tema, y que no le dará rienda libre a Israel para que amplíe su control sobre Cisjordania y margine a los palestinos, como esperaban los nacionalistas israelíes.