Mandatarios de la Unión Europea debatían el viernes el futuro del bloque, mientras Gran Bretaña preparaba su salida y partidos de ultraderecha parecían encaminados a una demostración de fuerza en las elecciones de varios países europeos.

Los 27 líderes se reunieron el viernes en la sede de la UE, sin la primera ministra británica, Theresa May, al día siguiente de Donald Tusk fuera reelegido para un segundo mandato en uno de los cargos más prestigiosos de la institución pese a las objeciones de Polonia, su país natal.

Se esperaba que las conversaciones del viernes se centraran en la cumbre de Roma del mes que viene, que marcará el 60 aniversario del tratado fundacional del grupo, y en cómo mantener la unidad ante grandes presiones políticas y migratorias.

Los jefes de gobierno estudian cómo debería funcionar la UE en el futuro, si debería limitarse a ser un bloque comercial, si avanza hacia un gran estado federal o si permite que sus miembros avanzaran a diferentes velocidades en caso de necesidad.

Sin embargo, una preocupación inmediata era superar la disputa del jueves con el gobierno nacionalista en Varsovia, que fue el único en intentar bloquear a Tusk —ex primer ministro de Polonia y acérrimo rival político del actual gobierno— como presidente del Consejo de la UE. Polonia se negó después a aprobar algunos docimentos de la cumbre.

"Estoy convencido de que esto será un episodio", dijo el canciller de Austria, Christian Kern. "Tampoco veo motivos para que los polacos o el resto se vayan a una esquina enfadados".

Europa debe centrarse en temas relevantes, afirmó, como el empleo, el crecimiento económico, la migración y la seguridad, "y hay buenas estrategias con las que creo que tenemos buenas probabilidades de encontrar un consenso entre los 27", añadió.

Por su parte, el primer ministro de Luxemburgo dejó claro que la frustración con Polonia no había desaparecido al afirmar que un "comportamiento como el de ayer no es aceptable".

"No creo que el de ayer sea el estado a largo plazo de la UE", dijo Xavier Bettel. "Estoy convencido de que Polonia recuperará la sensatez en los próximos días y semanas".