China dijo el jueves que más de 20.000 personas del vecino Myanmar huyeron al país cruzando la frontera tras meses de violencia entre grupos étnicos rebeldes y fuerzas gubernamentales, incluyendo enfrentamientos que esta semana causaron al menos 30 muertos.

Beijing condenó los combates en el norte de Myanmar e hizo un llamado para un alto el fuego inmediato, dijo el portavoz del Ministerio de Exteriores, Geng Shuang.

Según Geng, las autoridades chinas en la zona fronteriza ofrecieron alojamiento y ayuda a los refugiados procedentes de Myanmar.

El gobierno de Myanmar dijo esta semana que al menos 30 personas murieron en choques provocados por un ataque cometido de madrugada por los rebeldes. En la ofensiva contra la localidad de Laukkai, controlada por el ejecutivo, fallcieron cinco policías y otros tantos civiles.