Todo comenzó con una huida masiva. Docenas de jóvenes retenidos en un abarrotado albergue estatal a las afueras de la capital de Guatemala salieron en masa por las puertas el martes por la noche. La mayoría fueron atrapados y encerrados en sus habitaciones.

El miércoles por la mañana, alguien prendió fuego a varias colchonetas en la zona de chicas del campus rural, según las autoridades. Las llamas se propagaron con rapidez por dos residencias, matando al menos a 22 chicas e hiriendo a docenas más, la mayoría con quemaduras de segundo y tercer grado.

Padres angustiados escribieron los nombres de sus hijos en pedazos de papel para entregarlos al personal del albergue, suplicando información. Los familiares acudieron a los dos hospitales locales y a la morgue.

Las autoridades trabajaban para identificar a las víctimas, aunque señalaron que en algunos casos harían falta pruebas de ADN. En el hospital Roosevelt, el doctor Marco Antonio Barrientos pidió a los padres que esperaban fuera que llevaran fotografías, historiales dentales y detalles sobre tatuajes y otros rasgos distintivos.

Piedad Estrada, vendedora callejera, llegó al hospital con una fotografía de su hija de 16 años. Dijo que la adolescente estaba embarazada y llevaba nueve días en el albergue porque se había escapado de casa.

Estrada buscó en los hospitales y en la morgue, pero no consiguió información. Mostró la foto a los trabajadores de un hospital, pero le dijeron que no podían decirle nada con certeza porque tenían a cinco chicas totalmente vendadas.

El miércoles por la noche, en la morgue, Patricia Ramírez dijo que su nieta de 15 años, Achly Gabriela Méndez Ramírez, era una de las fallecidas. Explicó que su hija, la madre de la joven, había identificado el cuerpo quemado de Achly en el albergue pero las autoridades dijeron que no les entregarían el cuerpo hasta hacer una prueba de ADN.

Ramírez dijo que la familia procede de una región al este de la capital, en el departamento de Jutiapa, y que Achly llevaba un año en el recinto estatal.

Los heridos llegaron en ambulancia a los hospitales por la mañana, algunas medio desnudas, con quemaduras de brillante color rosado y grandes trozos de piel que se les desprendían del cuerpo.

Una adolescente de 15 años que fue llevada al Hospital Roosevelt para ser atendida de heridas menores dijo a The Associated Press que cuando comenzaron las protestas en el albergue se había refugiado en el techo de su dormitorio con otras compañeras, ya que temían que otros muchachos del centro las atacaran. Por la mañana, dijo, pudo ver el incendio en un edificio cercano.

"Vi el humo en el lugar. Olía a carne", dijo.

Horas después del incendio, el gobierno expresó sus condolencias a las familias de las víctimas en un comunicado y prometió una investigación a fondo. Dijo también que antes del incendio las autoridades gubernamentales habían solicitado que los jóvenes en el albergue que tuvieran antecedentes delictivos fueran trasladados a otras instalaciones, pero que eso no ocurrió. El director del centro fue despedido, según el comunicado.

El Hogar Seguro Virgen de la Asunción, rodeado de árboles y de un muro de 9 metros (30 pies), se construyó para alojar a 500 jóvenes, aunque en el momento del incendio acogía al menos a 800. Entre los internos había menores bajo tutela del gobierno tras haber sufrido abusos, así como jóvenes con antecedentes delictivos que habían cumplido sus condenas pero no tenían a dónde ir.

Las quejas por presuntos abusos y las condiciones de vida en el sobrepoblado centro han sido frecuentes.

El procurador de los Derechos Humanos, Jorge Eduardo De León, señaló en una declaración escrita que la noche previa sí se escaparon varios menores y que al menos 102 habían sido localizados. De León además refirió que algunos declararon que huyeron porque eran maltratados por los chicos de mayor edad.

"Según afirmaron, los grandes tienen el control y les agreden constantemente... También se quejaron de la alimentación, que además de escasa es de mala calidad", afirmó.

En 2013, una adolescente de 14 años fue asesinada en el albergue. Los investigadores dijeron que fue estrangulada por uno de los internos.