El secretario del Tesoro británico se dispone a emitir un mensaje optimista sobre la economía al presentar el nuevo presupuesto, pero con cautela sobre el tema de los gastos en medio de la incertidumbre provocada por la salida de la Unión Europea.

Philip Hammond dijo que en su plan para el año fiscal 2017-2018 presentará lo que el gobierno cree serán los fundamentos de una "Gran Bretaña más fuerte, justa y mejor" fuera de la UE.

El plan es cauto en cuanto a los gastos a pesar de que las finanzas del gobierno han mejorado. Hammond dijo que la deuda es de 1,7 billones de libras, aunque las cifras más recientes revelan que la suma que el gobierno tomará en préstamo durante el año 2016-17 será de unos 12.000 millones de libras menos que lo previsto.

La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico prevé para el Reino Unido un crecimiento de 1,6%, comparado con el 1,2% pronosticado en noviembre.

Uno de los aspectos que despierta mayor interés es el de las medidas que se ofrecerán para ayudar a las pequeñas empresas que enfrentan aumentos de impuestos. Muchas se han rebelado contra el primer aumento de las tasas en siete años.