Autoridades estatales del sur de México encontraron el martes restos de seis hombres desmembrados repartidos en 13 bolsas de plástico en una conflictiva zona del estado de Guerrero. La víspera se habían localizado en distintos puntos del mismo estado diez cadáveres más.

Según indicó en un comunicado el portavoz de Seguridad del estado, Roberto Álvarez Heredia, los restos estaban en estado de putrefacción y fueron encontrados por elementos del ejército y policías alertados por una llamada al servicio de emergencias.

Las bolsas se hallaron a un costado de un camino cerca de una planta de aguas residuales en el municipio de Chilapa de Álvarez, una zona donde la violencia se ha exacerbado en los últimos años debido a la lucha entre distintos grupos del crimen organizado y donde ha sido habitual encontrar cuerpos ejecutados, decapitados y tirados en cualquier parte.

El vocero indicó que las primeras investigaciones señalan que el posible móvil del crimen es la lucha por el control de la siembra, cosecha y trasiego de la amapola, un cultivo del que se obtiene la goma de opio y que cubre grandes territorios de las zonas más montañosas y aisladas del estado

El lunes, un día antes del hallazgo, las autoridades habían localizado diez cadáveres en distintos puntos, tres de ellos también desmembrados y repartidos en seis bolsas de plástico que fueron colocadas en la autopista del Sol, que conecta Ciudad de México con el turístico puerto de Acapulco.

En esa ciudad costera fueron asesinadas dos personas más, otros tres cuerpos se encontraron en varios puntos de la capital de Guerrero, Chilpancingo, y dos más en otro enclave turístico del interior, la ciudad de Taxco.

Álvarez Heredia vinculó todas las muertes al crimen organizado, sin especificar grupos concretos, una delincuencia que lleva años ensangrentado el estado. Sus miembros incluso arrojaron en distintos puntos de Chilpancingo bolsas con restos de reses y cerdos para distraer la acción de las fuerzas de seguridad e infundir miedo.