Cuatro días después de la inesperada victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales, la organización liberal CREDO Action hizo una advertencia a sus 4,6 millones de simpatizantes.

Lo preocupante no era el nuevo presidente, sino su oposición.

"Los líderes demócratas ven con buenos ojos a Trump y eso no es aceptable", dijo la agrupación en un correo electrónico. "Los líderes demócratas tienen que dar batalla. Ya".

En medio de una ola de protestas y boicots contra Trump, los liberales le están apuntando a otro objetivo: su propio partido.

En las últimas semanas han surgido una serie de organizaciones que amenazan con tratar de desbancar a todo legislador demócrata que no resista con fuerza al presidente republicano.

"No nos interesa la unidad", dijo Cenk Uygur, fundador de Justice Democrats, una nueva agrupación que se propone reemplazar "a todos los políticos del establishment" en el Congreso. "No podremos ganarles a los republicanos si no tenemos candidatos buenos, honestos, incorruptibles".

Si bien los líderes del Partido Demócrata exhortan a su gente a enfocar sus ataques en Trump, los movimientos de base liberales tratan de mover el partido hacia la izquierda y de desplazar a la vieja guardia.

La dinámica actual se parece a la generada por el movimiento del tea party, cuando activistas conservadores derrotaron a varios republicanos centristas y obligaron a los candidatos de ese partido a virar hacia la derecha en temas económicos.

Igual que Uygur, muchos de estos activistas demócratas apoyaron la campaña presidencial de Bernie Sanders y están empeñados en reformar el Partido Demócrata.

El grupo de Uygur dice que ya tiene 70 posibles candidatos que no aceptarán donaciones de empresas si se postulan al Congreso. Esos dirigentes están recibiendo cursos sobre cómo hacer campañas políticas.

Dirigentes demócratas de estados más conservadores temen que el partido termine perdiendo peso en Washington si estos sectores liberales ganan las primarias demócratas.

Joe Manchin, senador de Virginia Occidental que podría enfrentar una dura batalla para ser reelegido en un estado que ganó Trump en forma abrumadora, dijo que esta campaña hará que los demócratas terminen con una "súper minoría" en el Senado.

Una coalición llamada "WeWillReplaceYou" (te vamos a reemplazar) está exhortando al líder del bloque demócrata del Senado Chuck Schumer a que no lo tome en cuenta para posiciones importantes porque se mostró dispuesto a colaborar con Trump.

"Si quieren darme palos en las primarias, háganlo", declaró Manchin. "Lo único que conseguirán es restarnos posibilidades en las elecciones generales".

Incluso sin las resquebrajaduras que pueden surgir en las primarias, los demócratas enfrentan un panorama complicado en las elecciones de mitad de término del 2018. Los republicanos defenderán solo ocho estados y los demócratas 23, más dos de independientes que votan con ellos. Diez de esas votaciones son en estados ganados por Trump en noviembre.

Los activistas dicen estar dispuestos a ceder poder con tal de defender sus convicciones.

"Prefiero tener 44 o 45 estupendos demócratas unidos que 44 o 45 estupendos demócratas y tres o cuatro individuos débiles que van a diluir el partido", afirmó Murshed Zaheed, director político de CREDO.

Estos sectores dicen que el cambio que se está percibiendo entre los demócratas desde las elecciones es un indicio de que sus esfuerzos están dando resultados.

Inicialmente, Schumer y figuras con fuertes credenciales liberales como Sanders y la senadora Elizabeth Warren hablaron de trabajar con Trump en ciertos temas. Pero el malestar que han estado expresando los liberales los hizo volcarse a una oposición total al presidente.

"Los demócratas tienden a transar", dijo Ben Wikler, de MoveOn.org, que ha alentado a sus miembros a que protestan contra legisladores tanto demócratas como republicanos. "En estos momentos de crisis sucesivas de Trump, lo que necesita el país es resistencia, no transar".

Los líderes demócratas dicen que las posibilidades de victoria el año que viene dependerán de que ofrezcan una sólida plataforma económica y pinten a Trump como alguien que traicionó a la clase trabajadora que lo llevó a la victoria.

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Riccardi informó desde Denver.

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El reportero de la Associated Press Bill Barrow colaboró en este despacho desde Atlanta.