La policía de Filipinas mató el martes a ocho supuestos delincuentes en balaceras separadas y arrestó a otras 21 personas en una provincia del norte del país, un día después del regreso de la policía a la letal campaña antidroga del presidente, coincidiendo con el inicio de otra contras las armas ilegales.

Los sospechosos fallecieron o fueron detenidos en 19 registros efectuados en la provincia de Bulacan, al norte de Manila, explicó el superintendente de la policía, Romeo M. Caramat Jr. Algunos se tornaron violentos cuando la policía recibió disparos.

Hace más de un mes, un molesto presidente del país, Rodrigo Duterte, vetó la presencia de la policía en estas operaciones, que se cobraron la vida de miles de sospechosos, después de que algunos agentes antidroga se vieran implicados en una trama de extorsión que causó la muerte a un empresario surcoreano.

Sin embargo, el director general de la policía nacional, Ronald Dela Rosa, anunció el lunes que se asignaron 170.000 agentes a la campaña después de que la breve ausencia del cuerpo en las operaciones provocó un repunte en el narcotráfico en muchas comunidades.

"No podemos dar la espalda a esta lucha porque el fututo de las generaciones venideras depende de lo que bien que combatamos la guerra contra las drogas hoy", señaló Dela Rosa.