Un policía retirado vinculó el lunes al presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, y a sus hombres con casi 200 asesinatos que fueron ejecutados por el exagente y otros integrantes de un escuadrón de la muerte. Entre las ejecuciones, ordenadas en la época en la que Duterte era alcalde de la ciudad de Davao, habría presuntos narcotraficantes extranjeros.

Durante su declaración dentro de una investigación en el Senado, televisada para toda la nación, Arturo Lascanas dijo que algunos de los asesinatos más destacados que él y otros supuestamente perpetraron tenían "el conocimiento previo, órdenes directas, consentimiento, tolerancia o aquiescencia" de Duterte.

"Lo que se está contando aquí es sólo la punta de un sangriento iceberg", señaló Lascanas en un comunicado distribuido a los senadores.

Duterte está bajo el punto de mira también por su cruenta operación nacional contra el tráfico de drogas, que acabó con la vida de miles de presuntos narcotraficantes y consumidores desde su llegada a la presidencia el pasado junio.

Legisladores partidarios del gobierno criticaron a Lascanas preguntándose por qué en el pasado negó tanto su implicación en los asesinatos en Davao como la existencia de un "escuadrón de la muerte de Davao".

El portavoz de Duterte, Ernesto Abella, dijo que el exagente habría cometido perjurio y calificó su testimonio de "inventado e inaceptable".

Lascanas dijo el lunes que en el pasado mintió sobre su participación porque estaba preocupado por la seguridad de su familia.

El policía dijo que recibió grandes cantidades de dinero y ayudas mensuales de parte de Duterte — pocas veces de forma directa ya que lo habitual era hacerlo a través de otros agentes — por llevar a cabo los asesinatos en Davao y por una "obediencia ciega y lealtad" al alcalde.

Según Lascanas, sabía de la implicación directa de Duterte en algunos de los ataques y señaló que su grupo perpetró otros liderados por agentes que le dijeron que habían sido ordenados por el regidor.

Uno de sus objetivos fue el comentarista de radio Jun Pala, que enojó a Duterte con sus críticas. Lascanas confirmó que estuvo en el grupo de pistoleros que abatió a Pala en 2003 y que el entonces alcalde le dio en persona una recompensa de 1 millón de pesos (19.800 dólares).

En una investigación separada en el Senado el año pasado, el supuesto sicario Edgar Matobato vinculó a Lascanas con lo sucedido en Davao. El expolicía, que también testificó entonces, negó su participación a pesar de esta bajo juramento.