La campaña para las elecciones presidenciales francesas enfrenta el domingo un punto de inflexión mientras el candidato conservador, François Fillon, que enfrenta cargos por corrupción, celebra un acto que podría determinar si sigue o no en la carrera por el Elíseo.

La marcha del domingo, que partirá de la Torre Eiffel, busca medir los apoyos con los que cuenta Fillon tras el abandono de varios de sus aliados. Están desilusionados por como gestionó la investigación sobre las acusaciones de que supuestamente contrató a su esposa e hijos para trabajos que nunca realizaron durante su etapa en el parlamento francés.

La esposa de Fillon, Penelope, pidió a su marido que mantenga su candidatura en una entrevista publicada el domingo en un diario. Ambos niegan haber cometido delito alguno.

Si Fillon abandona, muchos conservadores quieren que Alain Juppe ocupe su puesto para las presidenciales que se celebrarán en abril y mayo. Fillon fue en un día el máximo favorito en las encuestas, que ahora favorecen al centrista Emmanuel Macron y a la ultraderechista Marine Le Pen.