Plan del alcalde de Nueva York busca reducir la indigencia

Durante años, Nueva York ha tratado de resolver uno de sus problemas más persistentes y visibles: Decenas de miles de personas sin hogar atestando refugios en la noche mientras otros miles acampan a...

Durante años, Nueva York ha tratado de resolver uno de sus problemas más persistentes y visibles: Decenas de miles de personas sin hogar atestando refugios en la noche mientras otros miles acampan a la intemperie en banquetas y estaciones de autobús.

El alcalde Bill de Blasio preguntó en voz alta si el problema de la indigencia puede solucionarse al mismo tiempo que presentaba una nueva propuesta con un objetivo decididamente modesto. Su plan de 300 millones de dólares abriría 90 nuevos refugios en cinco años y al final reduciría la población de desamparados en 2.500, apenas el 4%.

"Hoy en día no puedo vislumbrar un fin" a la indigencia, dijo esta semana. "Pero lo que sí creo es que podemos hacerlo mejor".

El más reciente plan del alcalde demócrata no es tanto vaciar los refugios sino mejorar las condiciones para las más de 60.000 personas que no tienen hogar en la ciudad, y algunos defensores de este grupo poblacional le dan a De Blasio el crédito por tener un enfoque que consideran realista.

"Tenemos que dejar de prometer a los neoyorquinos que la indigencia terminará de la noche a la mañana", afirmó Christine Quinn, una ex portavoz demócrata del Concejo de la Ciudad que ahora encabeza el operador de refugios WIN y que enfrentó a Di Blasio en la contienda por la alcaldía en 2013.

Pero otros argumentan que la ciudad debería enfocarse más en sacar a las personas de los refugios, en lugar de abrir más.

"En este momento, lo que realmente necesitan las personas es vivienda permanente, y ellos están hablando de mantener las personas en el sistema de refugios", lamentó Charmel Lucas, quien colabora con el grupo Picture the Homeless y habla por experiencia.

Lucas y su pareja, ambos trabajadores independientes para una empresa de mensajería, han vivido en refugios desde 2012, cuando la Supertormenta Sandy los desplazó y se les acabó el dinero para pagar un hotel. Sus esfuerzos por conseguir una casa han tenido obstáculos, explicó ella, por lo que el gobierno paga por ellos miles de dólares mensuales para que puedan vivir en la habitación de un refugio, sin cocina y con baño compartido. En promedio, pasar una noche en un refugio de la ciudad cuesta 150 dólares.

"Nada de eso tiene sentido", señaló Lucas.

Aunque la indigencia ha bajado a nivel nacional en esta década, ha crecido en ciudades como Nueva York y Los Ángeles por razones posiblemente ligadas a un aumento en los alquileres mayor a los ingresos.