El grupo LafargeHolcim, fabricante de concreto, desveló el jueves que forjó acuerdos "inaceptables" con grupos armados en el norte de Siria para poder seguir con su actividad en la zona.

Una investigación interna dictaminó que la filial de Lafarge en Siria proporcionó fondos a milicias a través de intermediarios en 2013 y 2014 para garantizar la seguridad de los empleados y suministros de su planta, explicó el grupo en un comunicado.

Lafarge se fusionó con la empresa suiza Holcim para crear LafargeHolcim, el fabricante de concreto más importante del mundo, en 2015. Lafarge dejó que operar su planta siria, de 680 millones de dólares, en septiembre de 2014.

"En retrospectiva, las medidas tomadas para continuar con la actividad de la planta fueron inaceptables", manifestó LafargeHolcim.

"En ese momento, varios grupos armados controlaban o querían tomar el control de las zonas alrededor de la planta", dijo la firma. "Por la investigación parece que la filial local realizó pagos a terceras partes para asegurar acuerdos con un varios de estos grupos armados, incluyendo terceras partes afectadas por sanciones".

Las autoridades francesas abrieron una investigaron a la empresa el año pasado después de que el Ministerio de Economía y Finanzas del país presentó una queja. La ONG gala Sherpa presentó también una reclamación contra Lafarge por presunta financiación al terrorismo. En la denuncia se acusó a la firma de mantener relaciones comerciales con el gripo extremista Estado Islámico en Siria en 2013 y 2014.

Según Sherpa, Lafarge y su filial en la zona cerraron "acuerdos" con el grupo EI para obtener pases de la milicia radical y comprar petróleo y otras materias primas necesarias para producir concreto en partes del país que estaban controladas por los radicales. En su día, Lafarge negó estar "financiando a los llamados grupos terroristas".

La investigación no pudo establecer "con certeza" qué grupos recibieron el dinero en última instancia, explicó LafargeHolcim.

El grupo insistió en que forjó los pactos ante "el deterioro de la situación política en Siria, que suponía desafíos muy complicados para la seguridad y operaciones de la planta y sus empleados".