Diplomáticos y negociadores se han fijado objetivos modestos para la última ronda de conversaciones sobre Siria en Ginebra, luego de una semana de discusiones centradas en la elaboración de una agenda para futuros contactos.

Mientras, los combates seguían el jueves en las inmediaciones de Palmira, en el centro de Siria.

El enviado de Naciones Unidas para Siria, Staffan de Mistura tenía previsto celebrar nuevas reuniones el jueves en una semana de conversaciones bilaterales con la delegación del gobierno y grupos opositores.

"Las partes han acordado (...) discutir todos los temas de forma paralela", dijo el miércoles a reporteros Gennady Gatilov, viceministro de Exteriores de Rusia. A petición de Damasco, el asunto del terrorismo estará también sobre la mesa, agregó.

Rusia es un aliado clave del gobierno del presidente Bashar Assad en Damasco.

"El enviado tiene mucho interés en iniciar un proceso político sobre un plan claro", dijo el miércoles a la prensa un importante negociador de la oposición siria.

Es probable que las conversaciones culminen el viernes con una ceremonia de clausura, explicó Nasr al-Hariri, y las diferentes partes podrían volver a Ginebra para más conversaciones en unas semanas.

Establecer un calendario y una estrategia para guiar las conversaciones ha resultado complejo, ya que los principales bandos se han atenido a sus posiciones en la forma y en el fondo.

En Siria, las fuerzas gubernamentales aceleraron el jueves su avance hacia las posiciones del grupo extremista Estado Islámico en el interior de Palmira, capturando posiciones desde las que se divisa la ciudad antigua antes de la última fase recuperar el control de la urbe, reportaron medios estatales.

El ejército conquistó la ciudadela de Palmira, situada sobre una colina a aproximadamente un kilómetro (milla) de los famosos restos arqueológicos de la ciudad, según informó la agencia de noticias SANA.

La ayuda del grupo insurgente libanés Jezbolá y de la aviación rusa han sido claves en la operación, según medios afiliados a la milicia.

El grupo EI volvió a conquistar Palmira en diciembre, meses después de ser expulsados por la coalición sirio-rusa.

La localidad está casi desierta, según Mohammed Homsi, director del grupo Palmyra News Network, gestionado por activistas. Los combatientes de Estado Islámico evacuaron a sus últimos familiares el domingo.

En Alemania, las autoridades detuvieron a un ciudadano sirio sospechoso de presuntos crímenes de guerra por el asesinato de docenas de civiles en Siria en 2013.

Junto a él fue detenido un colaborador. Según la fiscalía federal alemana, los dos pertenecían al Frente Nusra, un grupo extremista ligado a Al Qaeda que lucha contra el gobierno de Damasco.