La canciller alemana Angela Merkel viajará en los próximos días a Egipto y Túnez para hablar sobre migración y desarrollo en los dos países del norte de África.

El vocero de Merkel, Steffen Seibert, dijo el miércoles que Berlín quiere ayudar a Egipto a fortalecer su guardia costera y reprimir el tráfico ilegal a través del Mediterráneo, que provoca miles de muertes cada año.

Merkel visitará Egipto el jueves y Túnez el viernes. Además de reunirse con los jefes de gobierno, recibirá a líderes musulmanes y coptos y miembros de la sociedad civil.

La visita a Túnez tiene un significado especial, ya que es el país de origen de Anis Amri, el hombre que mató a 12 personas al atropellar un mercado navideño en Berlín con un camión. Varios intentos de deportar a Amri fracasaron, y las autoridades alemanes prometieron acelerar la deportación de las personas cuyo pedido de asilo sea rechazado, como fue el caso de Amri.

Alemania quiere cooperar con los dos países para poner un freno de la migración africana a Europa. Hay miles de migrantes sirios y africanos en Egipto, y Alemania teme que su intención sea llegar a Europa.

En Egipto, Alemania quiere ayudar a mejorar las condiciones de vida de los migrantes mediante la educación vocacional y la creación de empleos en sus vecindarios, dijo un funcionario que habló bajo la condición reglamentaria de anonimato.

El gobierno alemán quiere negociar para que Egipto y Túnez reciban a los solicitantes de asilo rechazados.

En los últimos dos años, unos 2.700 egipcios y 1.700 tunecinos solicitaron asilo en Alemania.

Hasta el momento se ha rechazado el pedido de más de 1.300 egipcios, pero apenas 72 han abandonado el país europeo. Casi ningún tunecino recibe el estatus de refugiado en Alemania, pero resulta difícil devolverlos a su país.

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Frank Jordans contribuyó a este despacho.