Fiestas con ron, disfraces creativos y música para bailar acompañaron las festividades del Carnaval durante tres días en esta ciudad del sur de Haití que no termina de recuperarse de los estragos causados por el huracán Matthew el año pasado.

Las personas bailaron y cantaron por tres días mientras olvidaban sus problemas en Les Cayes, la ciudad más grande del suroeste, a la que azotó en octubre un huracán de categoría 4.

El presidente Jovenel Moise decidió celebrar los actos oficiales del Carnaval de este año en esta localidad para que hubiera un poco de derrama económica en la zona a la que golpeó el temporal y en una muestra de solidaridad nacional.

Las celebraciones del martes fueron la última jornada y la más importante del Carnaval de Haití. El Carnaval, que antecede a la Cuaresma, es festejado en numerosos países de América Latina y el Caribe, y según la zona constituye una amalgama de culturas africana, española y autóctonas.

Numerosos haitianos marcharon con sus disfraces por las principales avenidas de la ciudad, las personas que tocaban los tambores llevaron relucientes con aceite y carbón las pieles de sus instrumentos, mujeres jóvenes bailaron vestidas de igual forma con llamativos tocados, y muchos hombres desnudos de la cintura para arriba se pintaron sus rostros y pechos.

El ritmo de las bandas tradicionales "ra-ra" y las divertidas canciones de Carnaval conocidas como merengues inundaron la tercera ciudad más grande de Haití.

Otras ciudades de Haití también celebraron en las calles el Carnaval, como Puerto Príncipe, Gonaives y Jacmel.

Aunque el Carnaval es tradicionalmente un periodo de fiestas de toda la noche y evasión de las preocupaciones diarias, las secuelas de Matthew estropearon las celebraciones para algunos damnificados en el suroeste de Haití.

Widline Jerome, cuya choza fue destruida por los vientos y las inundaciones a causa de Matthew, continúa viviendo en un campamento de decenas de carpas precarias construidas con palma y lonas de plástico. La mujer, de 22 años, dijo que no hay respiro temporal frente a la incertidumbre y la pobreza de su familia.

"Si vivo en la miseria no puedo salir y divertirme", dijo la víctima de la tormenta afuera de su precaria morada instalada en un campo al que azota el viento en las afueras de Les Cayes.

El gobierno de Haití gastó el equivalente a unos tres millones de dólares en las celebraciones del Carnaval de este año, con la expectativa de atraer turistas extranjeros y a nacionales que viven en el exterior.

Se desconoce la derrama económica que las festividades del Carnaval hayan dejado en Les Cayes y alrededores, donde existen pocos hoteles.

En los últimos días, algunos haitianos afirmaron que el país, que es muy pobre y está altamente endeudado, debía canalizar sus magros recursos a necesidades más apremiantes.

Sin embargo, el alcalde de Les Cayes, Jean Gabriel Fortune, dijo que estaba agradecido por la oportunidad de organizar el Carnaval, y lo describió como un "gesto de solidaridad".

____

Chery está en Twitter: https://twitter.com/CheryHaiti

___

Los materiales de los fotógrafos y fotoeditores de la AP están en Twitter como http://apne.ws/150o6jo