GBretaña deporta abuela singapurense; llegó al país en 1988

Una abuela singapurense deportada de Gran Bretaña porque su estatus migratorio había caducado dijo el martes que la policía la trató "como una terrorista" antes de llevarla al avión de regreso al...

Una abuela singapurense deportada de Gran Bretaña porque su estatus migratorio había caducado dijo el martes que la policía la trató "como una terrorista" antes de llevarla al avión de regreso al país asiático.

Irene Clennell, de 53 años, fue expulsada de Gran Bretaña el domingo después de ser enviada a un centro de detención para migrantes.

"Soy una persona pequeña y dos agentes me tenían de la mano como si me voy a escapar o algo así, como una terrorista", dijo a The Associated Press en Singapur. "Pasé mucha vergüenza".

Clennell llegó a Gran Bretaña en 1988, se casó dos años después y tiene dos hijos adultos y una nieta. Vivía con su esposo en el norte del país.

Durante todo el tiempo que estuvo casada, pasó algunos períodos en Singapur, uno de ellos de siete años, y su esposo británico y sus hijos estuvieron con ella la mayor parte del tiempo.

Su esposo John tiene problemas graves de salud y Clennell era la única que lo atendía, dijo su cuñada Angela Clennell en Gran Bretaña. Está desempleado desde julio.

Irene Clennell dijo que él "no dejaba de llorar" cuando la deportaron. "Sufre de depresión".

El sistema británico de visas conyugales exige que el cónyuge extranjero pase un período de tiempo largo e ininterrumpido en el país, y que el cónyuge británico gane al menos 18.600 libras (23.000 dólares) anuales. Clennell obtuvo el permiso para permanecer en Gran Bretaña en 1992, pero éste caducó cuando pasó más de dos años fuera del país. Regresó con visa común en 2013 y solicitó la permanencia como cónyuge, la que le fue rechazada sin explicaciones.

No tiene fundamentos legales para permanecer en Gran Bretaña desde julio de 2014, al ser rechazada su última apelación. La secretaría de Interior británica dijo que las personas sin derecho legal a permanecer en el país deben partir.

"No tengo intención de permanecer en Singapur", dijo Clennell. "No tengo nada aquí. Todo lo que tengo está allá".