La fiscalía desechó un caso de tráfico humano el viernes contra una princesa saudí después que una criada keniana la acusó que le había arrebatado su pasaporte y que se le obligaba a trabajar largas horas por un sueldo mísero.

La criada viajaba siempre en primera clase El anuncio fue hecho a la misma hora en que se iba a realizar el encausamiento de Meshael Alayban, de 42 años, a quien se le acusaba del cargo que hubiera sido penado con hasta 12 años de cárcel.

El fiscal del condado de Orange, Tony Rackauckas, le dijo al juez que los investigadores trataban de corroborar las acusaciones pero no hallaron evidencia que respaldara el reclamo.

La princesa estuvo en libertad condicional tras un pago de fianza de cinco millones de dólares que hizo el consulado saudí. Meyer afirmó en una declaración que las acusaciones de la criada "eran parte de un ardid para obtener residencia legal en Estados Unidos".

La fiscalía inicialmente dijo que Alayban tomó el pasaporte de la criada después que la familia viajó a Irvine, California, y le pagó una fracción de lo que le había prometido.

La empleada dejó el condominio de Alayban en Irvine en julio, subió a un autobús y le dijo a un pasajero que se había escapado, dijeron las autoridades.

El pasajero la ayudó a contactar a la policía, que registró el condominio donde se alojaban Alayban y su familia. Alayban y sus abogados habían comparado el asunto a una disputa por contrato y señalaron que la criada y otros miembros del servicio fueron tratados bien.

Con todos los gastos pagados

Las niñeras viajaron a Estados Unidos en primera clase con boletos de 10.000 dólares, según una declaración de los abogados de la princesa al margen de una audiencia en julio.

Agregó que las mujeres tenían teléfonos celulares e internet, y la familia incluso les compró servicio de cable en su propio idioma. Dijo que a menudo las dejaban en centros comerciales del vecindario, todo pagado por la familia, indicó en su declaración.

En su declaración el abogado de la princesa dijo que su equipo había reunido cientos de fotos y videos tomados por testigos y por las mismas criadas en que mostraban la amplia libertad de que gozaban.

La evidencia fue compartida con la fiscalía, agregó. "Descubrimos que las mujeres habían borrado muchas de las fotos y mensajes que habían publicado en redes sociales y pidieron a sus amistades hacer lo mismo a fin de destruir evidencia sobre el verdadero estilo de vida de que gozaban", agregó Meyer.