Diputados UE quieren borrar discursos racistas de parlamento

Con el espectro del populismo cerniéndose sobre un año crítico en el plano electoral para Europa, el parlamento comunitario tomó una medida inusual para eliminar el racismo y el discurso de odio de...

Con el espectro del populismo cerniéndose sobre un año crítico en el plano electoral para Europa, el parlamento comunitario tomó una medida inusual para eliminar el racismo y el discurso de odio de la cámara.

En una iniciativa sin precedentes, los legisladores concedieron poderes especiales al presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, para cortar las transmisiones en vivo de debates en el caso de discursos o actos racistas, así como la capacidad de eliminar cualquier video o audio ofensivo del sistema.

El problema es que las normas sobre lo que se considera ofensivo no están muy claras. Algunos están preocupados por la posible manipulación mientras que otros dicen que se trata de censura.

"Esto socava la fiabilidad de los archivos del Parlamento en un momento en que la sospecha de 'noticias falsas' y manipulación amenazan la credibilidad de los medios de comunicación y los políticos", señaló Tom Weingaertner, presidente de la Asociación Internacional de Prensa, con sede en Bruselas.

Tras la decisión de Gran Bretaña de abandonar la Unión Europea, la creciente popularidad de candidatos contrarios a la inmigración como Geert Wilders en Holanda o la ultraderechista Marine Le Pen en Francia preocupan a la clase política tradicional europea. Le Pen, que optará a la presidencia de Francia esta primavera, prometió seguir el ejemplo de Londres.

En el Parlamento Europeo, donde no habrá elecciones hasta 2019, muchos defienden que la necesidad de actuar contra los discursos de odio y de imponer sanciones duras a sus autores se remonta años atrás.

La asamblea — en sus dos sedes: en la capital belga, Bruselas, y en la ciudad francesa de Estrasburgo — suele ser el escenario de discusiones políticas y en ocasiones nacionalistas. Además de los intercambios dialécticos habituales, en ocasiones los parlamentarios visten camisetas con eslóganes o muestran pancartas no autorizadas. Algunos escaños están adornados con banderas.

Pero, sobre todo en los últimos años, los eurodiputados van cada vez más lejos.

"Ha habido un creciente número de políticos que dicen que la situación se salió de lo habitual en la discusión y el debate parlamentario", señaló el parlamentario británico Richard Corbett, que patrocinó la nueva norma en la cámara.

"Qué ocurre si esto se convirtiera no solo en incidentes aislados, sino concretos, donde la gente pudiera decir: "Oye, esta es una plataforma fantástica. Es amplia, se emite en directo. Puede ser grabado y repetido. Usémosla para algo más llamativo, más espectacular", dijo a The Associated Press.

En resumidas cuentas, la norma 165 del reglamento del parlamento permite a la presidencia de los debates suspender la emisión en vivo "en caso de lenguaje o comportamiento difamatorio, racista o xenófobo de un miembro". La multa máxima para quienes cometan un acto de este tipo rondará los 9.000 euros (9.500 dólares).

Según esta norma, que no fue publicada por la asamblea sino reportada por primera vez por el diario español La Vanguardia, el material ofensivo podría ser "borrado de los registros audiovisuales", lo que supone que los ciudadanos nunca sabrían que pasó a menos que haya periodistas en la sala. Weingaertner dijo que su asociación no fue consultada acerca de eso.

Una nota técnica vista por la AP describe el procedimiento para cortar manualmente el video, parar la retransmisión en los monitores de televisión internos e interrumpir la conexión satélite que permite la emisión al resto del mundo. Durante el parón se emitiría una grabación en cuatro idiomas que serviría de registro legal. Se estaba buscando un sistema más eficaz y permanente.

Técnicamente también es posible introducir unos segundos de demora que permitiría cortar la emisión antes de que el material ofensivo se haga público.

Pero la gestión del sistema es complicada. Los parlamentarios pueden intervenir en la cámara en cualquiera de los 24 idiomas oficiales de la UE. Un acto ofensivo podría haber terminado antes incluso de que el presidente de la cámara pueda accionar el interruptor para cortar la emisión. Los malentendidos e incluso los abusos podrían ser eliminados también.