Incluso en el permisivo Carnaval, algunas letras molestan

La idea más extendida sobre el Carnaval de Brasil es que todo vale: ningún tocado es demasiado grande, ningún traje es demasiado pequeño y ninguna canción es demasiado atrevida. Pero este año...

La idea más extendida sobre el Carnaval de Brasil es que todo vale: ningún tocado es demasiado grande, ningún traje es demasiado pequeño y ninguna canción es demasiado atrevida. Pero este año, algunos organizadores de la fiesta en la calle más conocida del mundo dicen "¡Basta!". Al menos ante algunas letras.

Cada vez más "blocos", el término que los brasileños emplean para referirse a las fiestas callejeras durante el Carnaval y a los grupos de canto y baile que las organizan, desafían a la tradición y se niegan a reproducir un puñado de canciones con letras que se consideran sexistas, homófobas o racistas.

Si cree que los brasileños están de acuerdo con la etiqueta de despreocupación, de una actitud de "viva y deje vivir", entonces desconoce la seriedad con que se toman esta fiesta.

"El Carnaval es político", dijo Debora Thome, una de las fundadoras del bloco Mulheres Rodadas. "El Carnaval en Brasil refleja mucho de lo que vemos en nuestra vida cotidiana".

La polémica se centra en las "marchinhas", canciones que forman parte de las actuaciones típicas del Carnaval y que pueden ser de mal gusto o incluso violentas. Entre las marchinhas que molestan a los blocos hay una que sugiere golpear a una mujer que molesta al cantante. "Esta mujer lleva un tiempo provocándome/¡Dele! ¡Dele!", dice. Otra pregunta si un hombre es gay porque tiene pelo abundante, y entonces pide que se le corte.

No está claro cuántos blocos en todo el país están censurando letras ofensivas ni por qué se ha generado tanta polémica este año. Algunos siguen que la iniciativa llega en un momento de gran incertidumbre en Brasil: la economía está sumida en una profunda recesión, la primera presidenta del país enfrenta un juicio político y fue apartada del poder el año pasado, y una gran investigación sobre corrupción ha revelado que los sobornos son casi un modo de vida en la política brasileña.

Esa incertidumbre se suma a la creciente concienciación sobre cuestiones raciales, de género y de sexualidad. Aunque más de la mitad de la población del país se identifica como negra o mestiza, hasta hace poco estos grupos no tuvieron un acceso significativo a áreas culturales que tradicionalmente los excluían, como la universidad, los papeles protagónicos o los cargos de poder.

Los blocos que optan por censurar letras o retirar canciones de sus repertorios apuntan que el Carnaval no debería hacer que nadie se sienta incómodo.

"El Carnaval es democrático", dijo Willians Medeiros, organizador del Bloco MinhoQueens de Sao Paulo, que ha eliminado varias canciones. "Tiene que ser entretenido para todo el mundo, no solo para algunos".

En el otro lado de la balanza, algunos critican la iniciativa señalando que la corrección política no tiene lugar en el Carnaval, donde se hace burla de todo.

Pedro Ernesto Marinho, presidente del Cordao da Bola Preta de Rio, que en 2017 celebra su 99no aniversario, señala que esta siempre ha sido una fiesta irreverente. "Si se hace políticamente correcta... queda una celebración aburrida".

En una de las canciones que muchos blocos señalaron como ofensiva, el cantante ronda a una mujer mestiza: "pero como el color no se borrará, mulata/Mulata, quiero tu amor".

O al menos es una de sus lecturas. Pedro Gonçalves, uno de los fundadores del Bloco Bastardo de Sao Paulo, apunta que su interpretación personal siempre ha sido que el cantante dice que ya que no puede tener el color de piel de la mujer, tomará su amor a cambio. Otro de los posibles significados, basado en una investigación sobre el lenguaje popular de la década de 1930, cando fue escrita, sugiere que el cantante defiende que el color de la piel no importa, añadió.

Pero Gonçalves, que es blanco, reconoce que la gente negra que conoce suele decir que conocen la primera de las interpretaciones, y su grupo ha retirado la canción.

En general, las marchinhas están salpicadas con la palabra mulata, un término obsoleto para designar a una mujer mestiza que es común en Latinoamérica pero que muchos consideran ofensiva. Mulheres Rodadas estudió eliminar una canción que la utiliza, pero optó por mantenerla al considerar que, en general, el tema tiene un mensaje de fuerza.

Aunque algunos se preocupan por la pérdida de tradiciones, otros dicen que no hay nada más típico durante el Carnaval que pensar justo en eso.

James N. Green, director de la Iniciativa Brasil del Watson Institute for International and Public Affairs de la Brown University, señala que hay un debate constante sobre si el Carnaval se ha deteriorado o ha perdido su glamur.

"Esto es una constante", dijo Green. "Se puede leer esto cada año".

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La periodista de AP Sarah DiLorenzo está en Twitter en: http://www.twitter.com/sdilorenzo.