Con casi 50 años, Eros Ramazzotti sigue tan entregado a la música como cuando empezó a subirse a los escenarios, hace ya cerca de tres décadas. El pasado noviembre lanzó su último disco, Somos, grabado —como casi todos sus trabajos— tanto en italiano como en español; y en marzo comenzó su gira para promocionarlo.

¿Cómo define su último disco?
Tiene un poco de todo. Ha sido el último disco aunque en realidad es ya un poco viejo, ya que salió hace casi un año. He trabajado muchísimo en él, le he dedicado muchísimo tiempo. Es un disco importante porque lo he hecho con algunos amigos y eso siempre hace ilusión.

¿Qué permanece en su carrera tras 30 años sobre los escenarios?
Actuar sigue siendo una experiencia muy positiva y más cuando además va acompañada de éxito. Realmente son otros tiempos, no son los primeros años, pero sigo trabajando con muchas ganas. La clave de sol permanece siempre y yo sólo pienso en seguir adelante.

Con tantos años de experiencia, ¿sigue habiendo nervios antes de cada concierto?
Siempre hay un poco de tensión. Es la tensión justa, la señal de que es algo que sigue emocionando. Por tanto, un poco de nervios se tienen siempre, pero eso impulsa... La maldita zeta española, que cuesta (risas). Pero bueno, no es lo mismo cantar que hablar, es muy diferente. Hablar el español me cuesta mucho más que cantarlo.

Los nervios forman parte del cantar en otro idioma que no es el propio Con ese nombre, Eros, ¿estaba destinado a cantar canciones de amor?
Probablemente estaba destinado a hacer música. Y sí, tengo suerte, ya que encaja bastante bien mi nombre con lo que canto. Con la canción es con lo que llego a la gente, que creo que es lo importante para un artista, pero el nombre ha hecho mucho, sobre todo en los comienzos.

¿Le ha afectado la crisis económica actual?
Completamente sí. Me afecta como artista y también como persona. Tengo la suerte de tener buenas posibilidades económicas, pero sí que me afecta el entorno, todo lo que está sucediendo en Italia, tanto política como económicamente, en España y en el resto del mundo. Cuando el estado se queda el 70% de los impuestos y luego ves que el dinero que recauda no lo utiliza bien en el país, pues eso afecta. Me duele.

Y viendo esa situación, ¿no le entran ganas de abandonar la canción lírica y pasarse a la canción protesta?
La música de protesta era buena para hace 30 o 40 años. Ahora, lo que haría falta para cambiar las cosas sería un milagro, no dedicarse a la canción protesta. Lo que hace falta es que haya un poco más de honestidad, gente honrada a la que le guste su trabajo y que ame a su propio país, y que de esa manera se dedique conscientemente a que todo esté mejor y a que todos estén bien, no sólo una parte.

¿Cómo compatibiliza su vida personal y su vida profesional?
No es fácil, pero yo siempre intento separar las vidas. Cuando soy el artista soy el artista y cuando soy una persona normal soy una persona normal. Intento compatibilizar las dos cosas y vivir la vida lo mejor posible. Lo más difícil es cuando te sientes una persona normal, no estás en el escenario, pero la gente sigue viendo al artista. Llevar eso cuesta un poco, pero te acostumbras.

¿Qué habría sido Eros Ramazzotti si no se hubiese dedicado a la música
Siempre me habría gustado ser barbero... Es una broma (risas). Digo barbero por decir algo, porque no sabría muy bien. Seguramente me dedicaría a un trabajo artístico, algo que tuviera que ver con el arte porque en mi familia es lo que más he vivido y es lo que más siento.

¿A quién le daría "gracias por existir"?
A mi novia y a mi hija, mi niña pequeña, a Raffaela. Y a mi otra hija, la mayor, Aurora. En realidad a todas las personas que me aman y que siempre están ahí.