´The Anatomy Lesson of Dr Nicolaes Tulp´, 1632
´Lección de anatomía del Doctor Nicolaes Tulp´, óleo de Rembrandt de 1632 Rembrandt van Rijn - The Mauritshuis Royal Picture Gallery, The Hague

La excepcional recopilación está encabezada por la famosa pintura Lección de anatomía del Doctor Nicolaes Tulp (1632) del maestro holandés Rembrandt: un encargo del gremio de cirujanos, pintado por el artista a los 26 años, en el que un grupo de médicos atiende a las explicaciones de Tulp (célebre especialista de la época) durante la disección del cadáver de un delincuente que murió ajusticiado ese mismo día.

En De Anatomische Les (La lección de anatomía) el Gemeente Museum de La Haya (Holanda) ofrece a partir del 28 de septiembre y hasta el 5 de enero la oportunidad de visitar por primera vez en una misma exposición las 10 pinturas flamencas relativas al estudio de la anatomía humana que han llegado a nuestros días.

El conjunto destaca por la belleza de sus detalles, pero también revela un momento histórico. Las caras de asombro y duda de los personajes de las escenas pintadas por Adriaen Backer o Rembrandt son un indicativo del nacimiento de la ciencia empírica, la creciente confianza en lo tangible y la idea de que la Biblia tal vez no era la única explicación para todo.

Las imperfecciones y los fallos de nuestro organismo

Completada con una selección de obras de arte moderno y contemporáneo de autores como Francis Bacon, Atelier van Lieshout, Lucio Fontana, Marc Quinn y Damien Hirst; la exposición indaga en la curiosidad humana que el artista expresa por la anatomía y también en la fascinación estética que produce "mirar en el interior del cuerpo", asomarse a una realidad que convierte a nuestra especie en puro material de estudio.

Existen roces entre la visión idealizada del cuerpo y la certeza de su deterioroAlgunas de estas obras contemporáneas le dan una vuelta de tuerca a la atracción y examinan las imperfecciones y en los fallos de nuestro organismo.

La fricción entre la visión idealizada del cuerpo y la certeza de su deterioro queda patente en piezas como la instalación de Hirst Sometimes I Avoid People (A veces evito a la gente), en la que dos urnas de cristal y varias bombonas de gas reflejan la condición aséptica de la muerte en los hospitales, invisible y sin embargo constante.