Protestas paralizan estado brasileño de Espirito Santo

Las protestas de amigos y familiares de policías militares en el estado brasileño de Espirito Santo han derivado en un aumento de la delincuencia y la suspensión de algunos servicios estatales...

Las protestas de amigos y familiares de policías militares en el estado brasileño de Espirito Santo han derivado en un aumento de la delincuencia y la suspensión de algunos servicios estatales, dijeron las autoridades el lunes.

A petición del gobierno de Espirito Santo, efectivos federales comenzaron a llegar el lunes por la noche para patrullar las calles.

Las manifestaciones a favor de un aumento salarial para los agentes de la policía militar dieron inicio este fin de semana afuera de los cuarteles en todo el estado y han impedido la salida de vehículos.

Debido a los bloqueos, la policía militar es prácticamente incapaz de patrullar, aunque unos cuantos agentes comenzaron a hacer rondas a pie el lunes, dijo el Departamento de Seguridad Pública.

La policía militar de Brasil cumple un papel crucial en la seguridad pública.

En la capital del estado, Vitoria, los saqueadores aprovecharon la ausencia de vigilancia policial. La policía civil detuvo a algunos ladrones e hirió al menos a un sujeto en una pierna.

En total, 1.000 miembros de las fuerzas armadas y 200 de la guardia nacional fueron enviados como refuerzos para la policía.

El comandante de la policía militar en el estado también fue reemplazado.

Las protestas ocurren mientras Brasil enfrenta una recesión profunda y varios estados tienen problemas financieros. En el estado de Río de Janeiro, donde el gobierno está tratando desesperadamente de poner coto a un enorme déficit, los funcionarios públicos han protestado repetidamente porque les demoran la paga e incluso han escenificado confrontaciones violentas con la policía.

Las protestas en Espirito Santo han "paralizado el servicio de la policía militar, no sólo en la capital, sino también en el resto del estado", dijo el jefe de seguridad pública del estado, André Garcia, a la prensa.

Agregó que ha habido un incremento marcado de crimen desde el comienzo de las protestas. Horas después, Garcia dijo al ministro de Defensa que se registraron 37 homicidios de domingo a lunes.

"Los movimientos de esta naturaleza convierten en rehén a la sociedad", dijo Garcia.

Por cuestiones de seguridad, las autoridades de Vitoria suspendieron el lunes la mayoría de los servicios, aunque mantenían aquéllos de emergencia con la ayuda de la fuerza municipal de seguridad. La ciudad cerró escuelas, parques y centros de salud.

La cancelación de servicios de salud implica que no habrá vacunaciones contra la fiebre amarilla en la ciudad, aun cuando Brasil registra su peor brote de la enfermedad desde el año 2000.

Espirito Santo tiene 14 casos confirmados en el actual brote, y decenas más están en análisis.

Un tribunal ordenó a los manifestantes que pongan fin a sus bloqueos, pero las movilizaciones continuaban afuera de los cuarteles.

Debido a su papel crucial en la seguridad, los elementos de la policía militar no tienen permitido efectuar huelgas. Sin embargo, Garcia, el jefe de seguridad pública, conjeturó que los efectivos estaban detrás del movimiento de las protestas, al que describió como "dizque espontáneo".

El mayor Rogerio Fernandes Lima, representante sindical, rechazó ante la prensa que la policía militar hubiera organizado las protestas, aunque señaló que los agentes apoyan las exigencias, entre ellas un aumento salarial.

Los agentes del estado figuran entre los peor pagados en Brasil, dijo Fernandes.