Estrategia de gobierno en solitario de Trump acarrea riesgos

Al igual que su predecesor Barack Obama, el presidente Donald Trump adoptó una estrategia de gobierno en solitario a fin de acelerar la aplicación de sus prioridades. Tardó apenas dos semanas para...

Al igual que su predecesor Barack Obama, el presidente Donald Trump adoptó una estrategia de gobierno en solitario a fin de acelerar la aplicación de sus prioridades. Tardó apenas dos semanas para que el sistema de división de poderes lo frustrara.

La batalla legal por su decreto sobre inmigración y refugiados, sin embargo, es una demostración temprana de una lección que todos los presidentes de Estados Unidos acaban por aprender: gobernar por medio de órdenes ejecutivas puede parecer más fácil y rápido, pero conlleva sus propios riesgos legales y políticos.

El ex presidente Barack Obama se topó con esa realidad al final de su mandato, cuando vio como una de sus acciones más importantes, la expansión de un programa que demoraba la deportación de algunos migrantes que no tenían permisos para vivir en el país, fue bloqueada por los tribunales mientras los republicanos lo acusaban de abuso de poder.

Los republicanos mantienen ahora un perfil notablemente callado mientras Trump toma por un enfoque similar, aprovechando el precedente que daba al presidente un amplio margen en lo relativo a la inmigración.

El fallo emitido el viernes por la noche por un juez federal en Seattle, que bloqueó el veto de Trump al ingreso de viajeros de siete países predominantemente musulmanes mostró los límites de los poderes del presidente y el papel de los controles y equilibrios entre las tres ramas del gobierno.

El gobierno apeló la orden del juez, pero el máximo tribunal del país negó su solicitud de restablecer de inmediato la orden presidencial.

El Departamento de Estado canceló visas de unas 60.000 personas en los países afectados. El bloqueo temporal del juez hizo que muchas personas de los países afectados se apresuraran a tomar vuelos hacia Estados Unidos durante el fin de semana.

Trump no es el único que intenta sacar provecho de los poderes ejecutivos. Más bien es raro que los presidentes restrinjan voluntariamente su propio poder y los mandatarios recientes también utilizaron acciones unilaterales para darle un empujón inicial a sus gobiernos y para establecer su tono ante el Congreso, donde a menudo la legislación se mueve lentamente.

Las primeras semanas de gobierno de Trump han demostrado que probablemente podrá confiar en que los republicanos —que tienen una mayoría en el Congreso— aprobarán los temas principales de su agenda de gobierno, como la revisión de la reforma al sistema de salud pública, la reforma del código tributario y los planes de reparar carreteras y puentes.

Trump también firmó decretos sobre seguridad fronteriza, sanidad y regulación financiera. El viernes, su gobierno impuso sanciones a empresas y personas en respuesta a la reciente prueba de misiles balísticos de Irán, después de meses de duras críticas contra el acuerdo nuclear negociado por el gobierno de Obama con Teherán.

Sin embargo, sus acciones destacaron por su prisa. En algunos temas, Trump no solo se saltó al Congreso —donde su propio partido tiene el control_, sino que evitó consultarlos o anunciarles sus planes.

"Creo que Trump ha sido inusualmente enérgico en el alcance de lo que está tratando de hacer y también creo que es extraordinariamente informal a la hora de emitir órdenes y otras acciones que no parecen haber pasado por lo que sería un proceso típico de revisión, examen y análisis", dijo Kenneth Mayer, un profesor de la Universidad de Wisconsin que ha estudiado las acciones ejecutivas de los presidentes.

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Ken Thomas está en: https://twitter.com/KThomasDC