El Parlamento de Eslovaquia rechazó un veto del presidente Andrej Kiska y aprobó una ley que endurecerá las condiciones para registrar religiones ante el Estado, en la más reciente manifestación del ánimo antiislámico que domina en el país.

A partir de marzo, el mínimo de fieles requeridos para para que una religión sea considerada oficial —y pueda así recibir subsidios estatales— aumentará de 20.000 a 50.000.

La ley fue redactada por el ultranacionalista Partido Nacional Eslovaco, que integra la coalición de gobierno y que ha manifestado claramente su antipatía hacia los musulmanes.

Hay aproximadamente 5.000 musulmanes en Eslovaquia, que ya consideraban excesivamente estricta la cifra original de fieles requeridos.

Su dirigente, Mohamad Safwan Hasna, declaró que "es un día lamentable para las libertades religiosas en Eslovaquia".

La aprobación de la ley es la más reciente manifestación del ánimo antiislámico que domina en Eslovaquia.

Kiska había argumentado que la ley contradice excesivamente los derechos y las libertades fundamentales.