El presidente venezolano Nicolás Maduro delegó en el vicepresidente quince de sus atribuciones para agilizar el manejo de los organismos públicos y de los presupuestos de los ministerios en medio de la severa crisis que agobia al país suramericano.

En una sorpresiva decisión, Maduro dejó en manos de su vicepresidente Tareck El Aissami las atribuciones relacionadas con el traspaso y ajuste de los presupuestos de los ministerios; los nombramientos de viceministros, presidentes y juntas directivas de entes descentralizados; los decretos de expropiaciones; la liquidación de entidades estatales, y la exoneración del Impuesto al Valor Agregado y el Impuesto Sobre la Renta, entre otras.

La delegación de algunas de las atribuciones presidenciales se dio a conocer el lunes luego de su publicación en la Gaceta Oficial.

En el decreto se señala que con el traspaso de algunas de las atribuciones presidenciales a El Aissami, quien asumió el cargo a inicios de mes, se busca "agilizar" el trámite de algunas materias.

El secretario ejecutivo de la coalición opositora, Jesús Torrealba, afirmó el martes que la decisión representa un "progresivo empoderamiento" de El Aissami, quien asumió la vicepresidencia el 4 de enero tras dirigir por cuatro años la gobernación del estado central de Aragua.

Torrealba indicó en un programa de una radio local que esta decisión podría buscar transformar a El Aissami, de 42 años, en un "posible candidato presidencial" del oficialismo.

La constitución establece que en el caso de darse la salida del presidente de su cargo, luego de completarse más de la mitad de su período de seis años, el resto del mandato debe ser completado por el vicepresidente de turno. Maduro alcanzó más de la mitad de su mandato el pasado 10 de enero.

El Aissami, quien es identificado como una de las figuras más radicales del oficialismo, dirigió entre los años 2008-2012 el Ministerio de Relaciones Interiores durante el mandato del fallecido presidente Hugo Chávez.