El estudiante universitario franco-canadiense acusado de matar a seis personas en una mezquita en Quebec era conocido por sus opiniones de ultraderecha y nacionalistas y su respaldo al partido de Marine Le Pen en Francia.

Alexandre Bissonnette fue acusado el lunes de seis cargos de asesinato premeditado y cinco de intento de asesinato por la balacera en una mezquita de Quebec. El primer ministro Justin Trudeau dijo que se trató de un acto de terrorismo contra los musulmanes.

Bissonnette hizo una breve aparición ante el tribunal y no se pronunció sobre su culpabilidad en el tiroteo. Vestido con un overol blanco de preso y con grilletes en manos y pies, miró al suelo y se movió nervioso, pero no habló.

El sospechoso, de 27 años y que manifestó su respaldo a Le Pen y al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su página de Facebook, era conocido entre los encargados de monitorear a grupos extremistas en Quebec, dijo François Deschamps, responsable de un grupo de defensa de los refugiados.

"Con dolor e ira supimos de la identidad del terrorista Alexandre Bissonnette, desafortunadamente conocido de muchos activistas en Quebec por adoptar posturas nacionalistas, en favor de Le Pen y antifeministas en la Universidad Laval y en medios sociales", escribió Deschamps en la página de Facebook del grupo, Bienvenues aux Refugiés (Bienvenidos los Refugiados).

Estudiante de antropología y ciencias políticas en la Laval University en la ciudad de Quebec, Bissonnette expresó también su respaldo en su perfil de Facebook a "Génération Nationale", un grupo cuyo manifiesto incluye el rechazo al "multiculturalismo".

Las autoridades dijeron que la policía no tenía información previa de Bissonnette.

Nieto de un condecorado veterano de la Segunda Guerra Mundial, Bissonnette aparece en una fotografía de Facebook de niño vestido como cadete del ejército en un programa militar para jóvenes canadienses. Pero los cadetes no forman parte de las fuerzas armadas nacionales ni reciben entrenamiento militar.

Para Le Pen y sus seguidores, la "migración masiva", especialmente de países musulmanes del norte de África, está suplantando a la civilización francesa y es el origen de michos de los males modernos del país. "On est chez nous" ("Estamos en nuestra casa") es un mantra en los actos de su partido, el Frente Nacional. La visión de la política francesa recibió el apoyo de supremacistas blancos.

El martes un portavoz del Frente Nacional de Francia, dijo que era "deplorable" el atentado en Canadá. Pero Alex Frederiksen no quiso opinar sobre el apoyo del agresor a Le Pen, la líder del partido.

En el momento de la balacera, en el interior del Centro Cultural Islámico de Quebec había más de 50 personas. Testigos describieron una escena de caos en la que los fieles intentaban dar con sus amigos y seres queridos. Además de los seis fallecidos, 19 personas resultaron heridas — todos hombres. De las cinco víctimas que siguen hospitalizadas, dos estaban en estado crítico, explicaron las autoridades. Los muertos tenían entre 39 y 60 años.

En un discurso ante el Parlamento, Trudeau señaló que las víctimas fueron agredidas sólo por su religión y afirmó de manera tajante a los más de un millón de musulmanes que viven en Canadá: "Estamos con ustedes".

El primer ministro canadiense asistió más tarde a una vigilia junto a miles de personas ante la iglesia Notre-Dame-de-Foy, cerca de la mezquita atacada, uno de los múltiples actos de homenaje celebrados en todo el país. En París, la Torre Eiffel se apagó en señal de respeto a las víctimas, como la Torre CN de Toronto.

El sospechoso fue detenido en su auto sobre un Puente cerca de d'Orleans, después de que llamó al teléfono de emergencias 911 diciendo que quería cooperar con la policía. Las autoridades, que en un primer momento hablaron de dos sospechosos, explicaron que el otro hombre arrestado era un testigo del ataque que ya está en libertad. No se cree que haya más personas implicadas, aunque la investigación sigue abierta.

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La periodista de The Associated Press Tracey Lindeman informó desde la ciudad de Quebec y Rob Gillies desde Toronto. El periodista Sean Farrell en Montreal contribuyó a este despacho.