La Casa Blanca colisionó el lunes con numerosos diplomáticos estadounidenses opuestos a la veda temporal de Donald Trump al ingreso de personas de siete países de mayoría islámica al desafiarlos a que renuncien si no están de acuerdo.

"Deben aceptar el programa o irse", declaró Sean Spicer, el secretario de prensa del presidente.

Spicer rechazó las críticas de quienes describió como "burócratas de carrera". Aunque Spicer dijo después que Trump agradece la labor de los servidores públicos, éstos deben respetar los deseos del pueblo estadounidense y la importancia que Trump da a la protección del país.

"Si alguien tiene un problema con la agenda, eso pone en duda si deben continuar en su cargo", dijo Spicer. "Lo importante es la seguridad de Estados Unidos".

Spicer hizo sus declaraciones después de que algunos diplomáticos de carrera hicieran circular varios borradores de un memorando en el que afirmaban que la orden ejecutiva que Trump firmó la semana pasada no aumentará la seguridad de Estados Unidos, contraviene los valores estadounidenses y avivará la animosidad contra el país en el mundo.

"Una política que cierra nuestras puertas a más de 200 millones de viajeros legítimos con el propósito de impedir que un número pequeño de viajeros que pretende causar daño a los estadounidenses utilice el sistema de visas para ingresar en Estados Unidos no logrará su objetivo de aumentar la seguridad de nuestro país", escribieron los diplomáticos en un llamado "cable de disensión" que se preparaba para las autoridades del Departamento de Estado.

"Esta prohibición va en contra de la esencia de los valores estadounidenses y constitucionales que nosotros, como empleados federales, juramos defender", se afirma en uno de los borradores del cable.

Funcionarios federales dijeron que varios cientos de diplomáticos indicaron que firmarían el memorando, cuya entrega formal estaba prevista para el lunes o martes, a la espera de las ediciones de varios borradores en circulación.

El número definitivo de signatarios se conocerá hasta la entrega del documento, dijeron los funcionarios, quienes solicitaron el anonimato para hacer declaraciones sobre esa discusión interna por temor a represalias.

Los cables de disensión son un mecanismo por el cual los diplomáticos estadounidenses expresan a nivel interno sus desacuerdos sobre políticas estadounidenses.

Ese canal fue establecido durante la Guerra de Vietnam y en fecha más reciente los diplomáticos lo utilizaron para censurar la política del gobierno de Barack Obama hacia Siria.

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Ellen Knickmeyer contribuyó a este despacho.