En los estados que llevaron a Donald Trump a la presidencia, sus partidarios no podrían estar más contentos con su orden ejecutiva que prohíbe temporalmente el ingreso de refugiados e inmigrantes de siete naciones mayoritariamente musulmanas.

Trump prometió durante su campaña que Estados Unidos estaría primero, dicen sus partidarios, y lo está haciendo. Eso incluye mejorar la seguridad en las fronteras del país y realizar todo lo posible para evitar que ingresen terroristas a la nación.

Desde su punto de vista, demócratas, liberales y personas bien intencionadas de corazón blando simplemente necesitan calmarse: Trump está siendo Trump.

"A mí me muestra que él cree en lo que dice", comentó el lunes Judith Wilkenroh, de 72 años, una trabajadora social jubilada de Frederick, Maryland. "Él simplemente no tiene miedo. Él nada más avanza como una locomotora, y me gusta más y más cada vez que hace algo".

Dos de los tres hijos de Barbara Wood prestaron servicio en las fuerzas armadas después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, y ella apoya totalmente a Trump y su orden sobre inmigración.

El presidente "está cumpliendo sus promesas de campaña lo mejor posible; lo aplaudo por eso", dijo Wood, quien vive en el suburbio de Birmingham.

Miles de personas se han manifestado en aeropuertos de Estados Unidos desde que Trump emitió la orden el viernes que bloquea el ingreso de ciudadanos de siete naciones de Medio Oriente y África, y suspende durante cuatro meses la inmigración de refugiados. Las protestas incluyeron la reunión de varios cientos de personas en Birmingham, que tiene el aeropuerto más grande en un estado sureño cuyo voto ganó Trump con facilidad.

El fiscal general del estado de Washington interpuso una demanda contra la orden ejecutiva, y un juez federal en Nueva York emitió una orden de emergencia que prohíbe temporalmente la deportación de gente de las siete naciones. Algunos legisladores republicanos han puesto en entredicho la orden, y los senadores John McCain y Lindsey Graham dijeron que temían que se convierta en "una herida autoinfligida en la lucha contra el terrorismo".

No obstante, ninguna crítica importa en la Tierra de Trump, esos estados y condados donde Trump obtuvo los votos necesarios para ganar la presidencia en el Colegio Electoral a pesar de haber perdido el voto popular por casi tres millones de sufragios ante la candidata demócrata Hillary Clinton.

"Él va a hacer lo que dice y a decir lo que hace", dijo Barbara Van Syckel, de 66 años, residente en Sterling Heights, Michigan. "Eso es un poco atemorizante para algunas personas".