El gobierno italiano y autoridades eclesiásticas recibieron el lunes a 41 refugiados sirios en el aeropuerto de Roma, afirmando que desean mostrar solidaridad con quienes huyen de las guerras mientras Estados Unidos está ahuyentando a los refugiados y construyendo muros para impedir que lleguen más migrantes.

Entre los refugiados había muchos niños, que fueron recibidos con globos y con un cartel que decía "Bienvenidos a Italia". Fue el más reciente grupo de refugiados que será reubicado en el país en virtud del acuerdo entre el gobierno y una asociación católica-protestante.

El viceministro italiano de Exteriores, Mario Giro, saludó a los ciudadanos sirios e insistió en la obligación de acoger a quienes huyen de la guerra.

Giro opinó que los muros como el propuesto por el gobierno de Donald Trump en la frontera de Estados Unidos y México han demostrado que no funcionan, agregando que lo que sí da resultado es la acogida organizada y la distribución de los solicitantes de asilo, junto con acuerdos económicos con sus países de origen.

La subdirectora general del ministerio, Donatella Candura, declaró que "mientras están construyendo muros en otras partes del mundo, nosotros estamos construyendo puentes, recibiendo por vía aérea a quienes tienen el derecho de venir, de llegar, en seguridad".

La misión fue organizada por la Comunidad Sant'Egidio y la Federación de Iglesias Evangélicas de Italia, una colaboración ecuménica que ha logrado asentar a unas 540 personas, salvándolas de los peligrosos viajes por mar ofrecidos por traficantes.

Los asistentes del programa identifican a refugiados en el Líbano y les solicitan visas por vía de la embajada italiana. Cuando llegan a Italia, las iglesias se encargan de encontrarles vivienda, escuelas y otros servicios que puedan necesitar para integrarlos a la sociedad italiana.

"Agradecemos a Italia por su hospitalidad y esperamos que todos los países del mundo hagan lo que ha hecho Italia, salvar a la gente que ha escapado de Siria, de la guerra que está ocurriendo allá", expresó Ahmad Alkhaled, uno de los refugiados, que tuvo que huir de su vivienda en Homs.

Los refugiados aclararon que su intención es regresar a su país cuando se restaure la paz y que independientemente de ello, no son una amenaza como lo trata de dibujar la administración Trump.

"El islam está lleno de personas amables, de personas amistosas. Aquí entre los refugiados no hay terroristas", dijo otro refugiado, M'aha Aleiwer, que también vino de Homs.