Docenas de universidades de Estados Unidos se oponen a la prohibición de viajar desde determinados países impuesta por el presidente del país, Donald Trump, que ha dejado a algunos estudiantes y profesores varados en el extranjero.

Los presidentes de varias universidades lanzaron el domingo ataques mordaces contra la orden ejecutiva de Trump que frena la llegada de migrantes de siete naciones de mayoría musulmana. Muchos dicen que ya está interfiriendo en las investigaciones y estudios de sus académicos, mientras que algunos sugirieron que lucharán contra el veto hasta donde sea legalmente posible.

La Association of American Universities, que representa a 62 centros, instó a Trump a revocar la orden y dijo que esto solo hará que los mejores profesionales se vayan a países que compiten con Estados Unidos.

Mitch Daniels, presidente de la Purdue University y exgobernador republicano de Indiana, calificó la orden de "una mala idea, mal implementada" y pidió a Trump, también republicano, que la retire.

El decreto presidencial, que impide la entrada de migrantes de Irán, Iraq, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen, quedó en suspenso luego de la intervención de jueces federales en Nueva York, Massachusetts, Virginia y el estado de Washington. Pero algunos estudiantes y académicos de esos países siguen atrapados en un limbo legal, varados mientras viajaban al extranjero o visitaban sus países durante las últimas vacaciones.

Ata Anzali, profesor asistente de religión en el Middlebury College de Vermont, ha estado viviendo en su país natal, Irán, desde el verano pasado para realizar una investigación. Su familia compró pasajes que les habrían devuelto a Estados Unidos justo antes del mediodía del domingo, pero Anzali cambió de idea en el último minuto. Explicó que canceló dos vuelos por temor a que sus hijos se viesen afectados por la nueva situación.

"No quiero que mis hijos pasen por esta experiencia traumática de ser detenidos o deportados", dijo Anzali a The Associated Press en una entrevista telefónica desde Irán. "Esto está causando mucha confusión, ¿qué se supone que tenemos que hacer?".

Ali Abdi, un iraní estudiante de doctorado en Yale, salió de Estados Unidos días antes de la firma de la orden ejecutiva para realizar una investigación en Afganistán. Ahora no sabe si podrá regresar.

"No puedo ir a Irán, mi país natal, porque he sido activista de derechos humanos en los últimos 10 años y podría afrontar algún tipo de persecución", dijo. "Estoy en una situación en la que parece que no soy bienvenido ni por el gobierno iraní ni por el estadounidense".

Un estudiante de la Stanford University de Sudán, que es residente legal en Estados Unidos, estuvo detenido durante cuatro horas a su llegada a Nueva York el viernes pero pudo entrar al país.

"Una desafortunada consecuencia de la nueva política parece ser que los estudiantes y académicos de los países señalados son, por el momento, detenidos en este país", dijeron en una carta el presidente de Stanford, Marc Tessier-Lavigne, y otros responsables del centro.

Más de 17.000 estudiantes de los siete países nombrados en el decreto presidencial estuvieron matriculados en universidades estadounidenses el año pasado, según los datos del Departamento de Estado y el Institute of International Education, una organización sin ánimo de lucro. Más de 12.000 de ellos son iraníes.

Con las vacaciones de primavera cada vez más cerca, algunos estudiantes internacionales tenían planeado regresar a sus países o realizar viajes de estudios al extranjero. Pero ahora, muchas universidades les piden que reconsideren sus planes.

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El periodista de The Associated Press Wilson Ring en Montpelier, Vermont, contribuyó a este despacho.