Benoit Hamon, quien surgió de la oscuridad de la izquierda con la radical propuesta de pagar a todos los adultos un ingreso básico mensual, será el candidato presidencial del Partido Socialista en la elección que se realizará la próxima primavera en Francia tras vencer con facilidad el domingo al ex primer ministro Manuel Valls en las elecciones primarias.

La victoria de Hamon envía a los divididos socialistas —debilitados por la impopularidad del saliente presidente Francois Hollande— a una contienda presidencial con un candidato con limitada experiencia de gobierno y con políticas de la izquierda dura que podrían distanciar a algunos votantes socialistas de centro-izquierda.

Luego de contabilizarse tres cuartas partes de las casillas electorales, Hamon tenía casi 59% de los sufragios y Valls alrededor de 41%. Valls admitió su derrota de inmediato ante los resultados que parecían castigar tanto las políticas de Hollande como las de su ex primer ministro.

Con el asediado partido gobernante contando ya con un candidato, la batalla por la presidencia comienza de verdad, aunque el resultado de los dos meses de votación a realizarse en abril y mayo parece cada vez más incierto.

El líder candidato conservador Francois Fillon, quien también es un ex primer ministro, fue golpeado la semana pasada con acusaciones de que su esposa, Penélope, tenía un falso pero magníficamente pagado empleo como asistente parlamentaria; fiscales financieros investigan las afirmaciones.

En un mitin de campaña en París el domingo, donde una multitud bulliciosa dio a Penélope Fillon una ovación de pie y coreó su nombre, Francois Fillon dijo que "no tenemos nada que ocultar".

"A través de Penélope están tratando de quebrarme", aseveró. "Nunca olvidaré a quienes eligieron lanzarnos a los lobos".

Una prioridad para Hamon, un ex ministro junior de 49 años que brevemente fue ministro de Educación, será cohesionar a los socialistas, divididos ideológicamente y lastimados por los cinco años de Hollande como presidente.

"Nuestro país necesita a la izquierda, pero una izquierda que sea moderna e innovadora", dijo Hamon.

El partido está presionado por adversarios en ambos flancos. El feroz líder de la izquierda extrema Jean-Luc Melenchon y el político de centro Emmanuel Macron —ex ministro de Economía de Hollande— están causando división al hacer llamados a los votantes socialistas decepcionados.

Las encuestas han insinuado que el candidato socialista tendrá problemas para avanzar a una probable ronda de votación de desempate a realizarse en mayo, donde podría estar esperando la candidata de la extrema derecha Marine Le Pen —que impulsa una campaña contra la Unión Europea, antiinmigrante y opositora al Islam.

Al aceptar su derrota, Valls no otorgó su apoyo a Hamon, pero advirtió sobre el riesgo de que el país gire hacia la derecha.

"Rechazamos que mañana Marine Le Pen se convierta en el rostro de Francia", dijo.

La participación electoral del domingo, calculada en aproximadamente dos millones de votantes, fue más nutrida que en la primera ronda de votación pero continuó aludiendo una falta de interés entre el electorado francés de 44 millones. La elección primaria estuvo abierta a todos los votantes que pagaron un euro (1,04 dólares).

Hamon no resultó tan afectado como Valls por la impopularidad de Hollande debido a que se rebeló y en 2014 renunció al gobierno.