Un grupo de menores detenido por el Gobierno Regional del Curdistán iraquí por su presunta vinculación con el grupo extremista Estado Islámico, denunció haber sufrido torturas, según un informe de un grupo internacional de defensa de los derechos humanos publicado el domingo.

Los jóvenes — que no han sido acusados formalmente de ningún delito — contaron que estuvieron retenidos en posiciones de estrés, recibieron quemaduras con cigarrillos, descargas eléctricas y golpes con tuberías de plástico, según el grupo internacional Human Rights Watch, con sede en Nueva York.

Más de 180 menos de 18 años están detenidos actualmente y funcionarios del gobierno no informaron a las familias sobre su paradero, aumentado la posibilidad de que puedan desaparecer, explicó el informe.

El grupo entrevistó a 19 jóvenes de entre 11 y 17 años que estaban najo custodia de un reformatorio para menores en Irbil. Según HRW, las entrevistas se realizaron sin la presencia de ningún agente de seguridad ni oficial de inteligencia.

A medida que las fuerzas de seguridad iraquíes recuperaron territorio a la milicia radical EI durante el último año y medio, también se arrestó a cientos de hombres y niños. Muchos de esos detenidos podrían haber sufrido trato inhumano o torturas. Grupos de derechos advierten que estas prácticas podrían aumentar el riesgo de muestras de resentimiento hacia las fuerzas de seguridad iraquíes tras las victorias militares contra el grupo EI.

"Si las autoridades y la coalición internacional se preocupan realmente por luchar contra ISIS, necesitarán ir más allá de la solución militar" y de sus políticas, dijo Belkis Wille, investigadora senior de HRW para Irak a The Associated Press.

"Políticas como la tortura, las desapariciones forzosas, la destrucción de propiedad y los desplazamientos son y seguirán siendo motivos para que las familias de las víctimas se unan a grupos extremistas", apuntó.

Las fuerzas iraquíes expulsaron al grupo EI de casi todas las ciudades y localidades que la milicia controlaba en Irak. Mosul es su último bastión urbano y las fuerzas de Bagdad intentan recuperar el control de la ciudad desde el inicio de una ofensiva en octubre.