Diversas bandas de criminales están intentando tomar las regiones cocaleras de Colombia que han sido abandonadas por la guerrilla con el fin de expandir la producción de la planta usada en la elaboración de cocaína, manifestó el viernes un líder de las FARC.

La amenaza para las comunidades del norte de Colombia y otras partes se ha incrementado tras el acuerdo de paz logrado el año pasado entre el gobierno y la guerrilla más grande del país, de acuerdo con el líder rebelde conocido como Pastor Alape.

Dieciséis activistas han sido asesinados en lo que va del año, dijo Alape, y las autoridades reconocen que algunos de los homicidios podrían indicar el inicio de una disputa territorial por parte del poderoso clan Usuga y otros grupos para evitar que se implemente el programa de erradicación entre el gobierno y las FARC.

"Hay una situación de terror en las comunidades", dijo Alape. Los campesinos podrían verse obligados a dejar sus tierras debido a la presión de milicias fuertemente armadas.

El gobierno de Colombia ha enfrentado dificultades para contener la producción de hoja de coca, la cual ha llamado la atención del gobierno de Donald Trump y podría dificultar la pacificación de zonas que las FARC están desalojando.

El viernes, el gobierno presentó planes para disociar a los campesinos del narcotráfico como parte del acuerdo de paz diseñado para acabar con medio siglo de conflicto.

La meta es eliminar 50.000 hectáreas (123.500 acres) de plantíos de coca en el primer año al ofrecer un estipendio mensual equivalente a unos 350 dólares a los campesinos que voluntariamente destruyan los cultivos ilegales, así como préstamos, subsidios y asistencia técnica para cultivos legales. El costo total este año rondará los 350 millones de dólares, una cifra que el gobierno dice representa un enorme ahorro comparada con lo que costaría erradicar por la fuerza la misma cantidad de coca sin garantías de que no volverá a sembrarse.

"Sustituir puede ser mucho mejor por costo-eficiencia que erradicar. Además asegura la transformación del territorio y cambia la vida de las personas", dijo Rafael Pardo, el principal estratega postconflicto del gobierno.

Tras seis años de declive o de producción sin crecimiento, la cantidad de tierra en Colombia que se utiliza para producir coca comenzó a crecer en el 2014 y se disparó 42% en 2015 hasta alcanzar 159.000 hectáreas (393.000 acres), dijo el gobierno de Estados Unidos. Eso es dos veces el tamaño de la ciudad de Nueva York.

Por ello, y pese a que gran parte de la producción se trasladó a Perú en la última década, se cree que Colombia nuevamente es el principal proveedor del estupefaciente.

El secretario de Estado designado de Estados Unidos, Rex Tillerson, dijo durante su audiencia de confirmación que planea exigir que Colombia cumpla su compromiso de contener la producción de drogas. La producción de cocaína ha registrado un incremento que muchos atribuyen a la decisión del presidente Juan Manuel Santos de suspender en 2015 las fumigaciones aéreas de cultivos ilegales.

El gobierno no ha renunciado a la erradicación manual de la coca, y el ministro de Defensa Luis Carlos Villegas recientemente dijo que la meta es destruir 100.000 hectáreas de coca este año, más de cinco veces las 17.642 hectáreas destruidas en 2016.

Pero la estrategia principal a la que se comprometió el gobierno durante las negociaciones de paz es cambiar el sustento de las 64.000 familias de campesinos que se presume subsisten por el comercio de coca.

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Joshua Goodman está en Twitter como: https://twitter.com/apjoshgoodman

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