Dos semanas después de que un motín dejó 26 presos muertos en una prisión de Brasil, agentes carcelarios entrenados especialmente entraron al complejo penal de Alcacuz y tomaron el control de dos pabellones, como parte de sus esfuerzos para recuperar el control.

Un comunicado de la oficina del gobernador de Rio Grande do Norte informó el viernes que los agentes ingresarán a otros pabellones en operaciones por separado porque están del otro lado de un muro improvisado hecho con contenedores de carga.

Las autoridades construyeron esta barrera para separar a prisioneros de pandillas rivales, cuyos enfrentamientos han ocasionado el derramamiento de sangre.

Las autoridades han batallado para recuperar el control de la prisión después de que prácticamente huyeron todos los custodios en medio del amotinamiento. Incluso antes de los motines, el control policial en el complejo era poco.

Brasil ha visto un incremento en la violencia en prisiones este año que ha dejado más de 120 muertos.