Los fiscales en Alemania dijeron el viernes que tienen suficiente evidencia de que el ex director general de Volkswagen Martin Winterkorn supo del software que engañaba las pruebas de control de emisiones contaminantes en vehículos mucho antes de lo que el ejecutivo ha asegurado.

Winterkorn, de 69 años, renunció en septiembre de 2015, días después de que se conociera en Estados Unidos el escándalo de emisiones. En ese entonces, el ex ejecutivo dijo que no estaba al tanto de que se hubiera hecho algo malo.

Ante un comité parlamentario, el exejecutivo dijo la semana pasada que escuchó por primera vez sobre el término "defeat device" —o "dispositivo de anulación", el nombre técnico para el software ilegal— en septiembre de 2015, a pesar de que las autoridades estadounidenses habían presionaron a Volkswagen durante meses sobre las discrepancias en las pruebas de emisión y de que el engaño había estado funcionando desde hacía varios años.

Sin embargo, los fiscales de Braunschweig dijeron que "sobre la base de la investigación local de la fiscalía", Winterkorn "podría haber sabido del software manipulador antes de lo que él afirmó públicamente".

En un comunicado, los fiscales en Braunschweig informaron además que el número de sospechosos en su investigación aumentó de 21 a 37. Dijo que esta semana se catearon 28 lugares en Alemania, incluso oficinas y casas particulares.

El funcionario y otros están acusados de fraude por no informar a los accionistas con suficiente anticipación de los problemas que la empresa podrías enfrentar.

En una declaración de junio, los fiscales dijeron que Winterkorn estaba siendo investigado solo por manipulación de mercado, por no haber divulgado oportunamente de las posibles consecuencias financieras del problema.

Por separado, los fiscales estadounidenses han acusado a siete exempleados de Volkswagen. La compañía ha acordado pagar 4.300 millones de dólares en multas para resolver los cargos penales y alcanzó un acuerdo civil de 15.000 millones de dólares con las autoridades ambientales y los propietarios de automóviles en Estados Unidos.

El software permitía que los coches detectaran automáticamente cuando estaban siendo puestos a prueba a fin de activar los controles de emisiones anticontaminantes. El software los desactivaba después, durante la conducción normal.