El imperio de comidas rápidas del nominado por Donald Trump para secretario del Trabajo trasladó su departamento de tecnología a Filipinas, un paso que contradice las promesas del nuevo presidente de mantener empleos en Estados Unidos.

Una notificación al Departamento del Trabajo y las críticas de Trump a la exportación de empleos pudieran ser mencionadas en la audiencia de confirmación de Andrew Puzder, donde los demócratas podrían poner en entredicho su capacidad de defender a los trabajadores.

La compañía de Puzder, CKE Restaurants Inc., le informó al gobierno en agosto del 2010 que estaba trasladando su división de tecnología de información a Filipinas. Hacer eso, dijo la agencia, "contribuyó importantemente" a los despidos de empleados tanto de CKE como de una firma externa de contrataciones en Anaheim, California. Las conclusiones de la agencia permitieron que los trabajadores recibieran prestaciones federales dirigidas a aminorar el impacto de la globalización en empleados.

"Al subcontratar en el extranjero la función a una firma que emplea a centenares de especialistas, CKE consiguió mejorar la calidad del nivel de servicio a sus restaurantes", dijo la compañía el miércoles en una declaración a The Associated Press.

No hay nada ilegal ni raro en la decisión de CKE de trasladar esa división al extranjero y despedir a 20 empleados. Pero la notificación — y el reconocimiento por un portavoz de que CKE sigue utilizando la operación en Filipinas — proveen una mirada a una contradicción clave generada por la nominación de Puzder para encabezar el ministerio que se encarga de hacer cumplir los derechos de los trabajadores.

En su primera semana en la presidencia, Trump advirtió que aplicaría un "impuesto fronterizo substancial" a compañías que trasladen su manufactura al extranjero. Prometió además ventajas fiscales para empresas que fabriquen sus productos en Estados Unidos.

Las compañías de Trump regularmente han exportado sus unidades de compras de suministros y a veces empleado a trabajadores extranjeros.

Los demócratas y sus aliados dicen que la mentalidad corporativa de Puzder y sus declaraciones públicas obligan a cuestionar su capacidad para defender reglas creadas para proteger a los trabajadores estadounidenses. Y han criticado la oposición de Puzder a un incremento grande en el salario mínimo, entre otras posiciones.

"A lo largo de toda su carrera, Andrew Puzder ha menospreciado a los trabajadores", dijo la senadora Elizabeth Warren cuando Trump lo nominó en diciembre. "Nombrar a Puzder para dirigir la agencia federal responsable de proteger a los trabajadores es una bofetada para toda familia trabajadora estadounidense".

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Kellman y Horwitz está en http://www.twitter.com/APLaurieKellman y http://www.twitter.com/JeffHorwitz