La orfebrería es un arte que requiere tiempo y mucha paciencia. Tanto como sanar las heridas de una guerra.

Bien lo sabe el reconocido orfebre argentino Juan Carlos Pallarols, de convicción pacifista, quien ha puesto su talento al servicio de reconciliar definitivamente a argentinos e ingleses tras la guerra en las islas Malvinas hace 35 años.

"Dos rosas por la paz" es el proyecto que desvela por estos días al platero que ha tenido el honor de realizar los bastones de mando de los presidentes argentinos y el cáliz papal de Francisco, entre otras obras. Objeto característico de su colección, las rosas fueron realizadas con material bélico aportado por veteranos y familiares de caídos de ambos bandos del conflicto armado del Atlántico Sur.

"La idea es transformar el material bélico, material de guerra, en material de arte, material de paz", dijo Pallarols, de 74 años, durante una entrevista con The Associated Press en su taller en el barrio de San Telmo en Buenos Aires.

Casquillos de fusil FAL, de pistolas 9 milímetros, municiones antiaéreas y hasta restos de aviones Hércules y Mirage fueron fundidos en el horno del taller de Pallarols para luego convertirse en los tallos y pétalos de rosas, cada una de las cuales tendrá un destino ya fijado para homenajear a las víctimas de la guerra.

"Las balas de los aviones son una excusa, lo que yo quiero fusionar es el corazón de las personas. Que el amor se funda. Ese va a ser el verdadero éxito", recalcó Pallarols, señalando la tapa de una turbina de un avión Hércules.

En 1982 Argentina y Gran Bretaña libraron una guerra por la soberanía de las islas con un saldo de 649 soldados argentinos y 255 británicos muertos. Si bien ambos países retomaron las relaciones diplomáticas en la década de 1990, la negativa inglesa a discutir la soberanía de Malvinas ha sido motivo de planteos permanentes de los gobiernos argentinos ante organismos internacionales.

"La rosa es una flor muy simpática para los argentinos y también para los ingleses", explicó Pallarols, heredero de una dinastía de orfebres catalanes que llegaron a Argentina hace 150 años. "Tenemos tantas cosas en común con ellos. Si sacásemos de Argentina todo lo que tiene que ver con la influencia inglesa quedaríamos muy tristes. Nos quedaríamos sin fútbol, sin polo, sin rugby, sin rock. Mejor estar amigos. Y no pelear".

En acuerdo con veteranos, familiares de caídos y los gobiernos de ambos países y de las islas, este mismo año dos de las rosas irán al cementerio donde yacen los restos de los caídos ingleses y al cenotafio de los solados argentinos, ambos en Malvinas. Una tercera será arrojada al mar en las coordenadas donde se produjo el hundimiento del buque General Belgrano, en el cual murieron más de 300 marinos argentinos. La rosa se colocará en una caja con 100 kilos de plomo para que alcance los 900 metros de profundidad.

Una cuarta será depositada en Bahía Agradable, epicentro de un sangriento combate durante la guerra que provocó las mayores bajas del lado inglés. La última reposará, a pedido de los isleños, en el cementerio local del archipiélago, al que los ingleses llaman Faklands, en memoria de tres mujeres civiles ejecutadas por las que fuerzas británicas confundieron con el enemigo y las mataron.

Con rezagos de aviones de la guerra, Pallarols creó tres pares de rosas gigantes entrelazadas. Uno de ellos fue colocado en el poblado de Gonzáles Chaves, en la provincia de Buenos Aires. Otro se instalará en el monumento a los caídos en el centro de la capital argentina y el tercero en Londres, en lugar a definir.

Toda gran empresa tiene sus obstáculos. En los últimos días, se produjo una nueva profanación en el cementerio de Darwin de Malvinas, donde yacen 230 tumbas de soldados argentinos caídos.

Pero Pallarols no baja los brazos. Dice que su militancia por la paz se relaciona con su fecha de nacimiento "1942 en pleno bombardeo de la Segunda Guerra Mundial". Y también como mandato autoimpuesto tras las secuelas que dejó en su familia la Guerra Civil Española.

Rodeado por cientos de cinceles guardados en cajas de bronce y martillos, Pallarols ya idea su próximo desafío: una rosa para Donald Trump.

"Si de verdad en es loco de m.... que quiere la guerra por lo menos le quiero llamar la atención... Confío que todos los líderes del mundo van a hacer cosas por la paz, nadie puede hacer algo consciente por la guerra. Quiero confiar".

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Los periodistas Débora Rey y Víctor Caivano en Buenos Aires contribuyeron con esta historia.